La otra reparación que está haciendo falta
La respuesta solidaria que varias personas han dado, de manera silenciosa y anónima, tiene este valor. Y también repara.
La solidaridad dio pasos más firmes para empezar a reparar en el desastre de la explosión en Alta Córdoba. En la noche del estallido hubo gestos en ese sentido. Pero llegó el momento de que el conjunto de los cordobeses profundicen estas acciones. Atentas a la gravedad de las circunstancias y a los reclamos de los vecinos damnificados por la explosión, las administraciones municipal y provincial no pueden ni deben dejar barrio Alta Córdoba hasta tanto no se hayan solucionado los problemas. Por este motivo, más allá de las responsabilidades que determinará la Justicia, las reparaciones materiales se imponen a cargo del Estado por lo dramático y repentino de la situación. Pero, a la par de estas, también se impone socialmente una reparación humana que sólo viene de la mano de los gestos solidarios.La respuesta solidaria que varias personas han dado, de manera silenciosa y anónima, tiene este valor. Y también repara.Desde la noche misma de la explosión hubo manifestaciones de solidaridad. Desde el vecino que padeció la explosión y que, no obstante, ayudó a socorrer a los heridos, hasta los que se trasladaron desde otros barrios para llevar ropa y agua mineral, antes que alguien lo pidiera.El club Instituto, que tiene su sede y su corazón en Alta Córdoba, se movilizó para pedir y receptar donaciones apenas ocurrió la explosión. Y ayer se sumaron Cáritas y la Pastoral Social a pedido de la comunidad de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, con una nueva campaña solidaria. Hacen falta pañales descartables, agua mineral, leche en polvo y alimentos no perecederos. Hace falta solidaridad. Y a casi un año de los hechos más antisolidarios de la historia de Córdoba (los saqueos del 3 y 4 de diciembre de 2013), los cordobeses tienen una ocasión para repararlos.

