La "máquina de Dios" ilustrada para alumnos cordobeses
Un científico argentino explicó desde Suiza a estudiantes secundarios el funcionamiento y los alcances del acelerador de partículas.
Marcos Juárez. Los misterios de la "máquina de Dios" fueron desentrañados con la simpleza y el arte de un maestro de escuela que enseña a trazar los primeros palotes a niños recién aventurados al más elemental conocimiento. Sólo que esta vez el maestro estaba a miles de kilómetros de distancia, en la frontera franco-suiza, y el pizarrón era una pantalla a través de la que iban y volvían signos y palabras para hacer fácil de entender el complejo funcionamiento del acelerador de partículas.
En el auditorio de la Cooperativa de Obras y Servicios Públicos de Marcos Juárez, unos 150 alumnos del Ipem 277 Esteban Echeverría mantuvieron un diálogo abierto con Mario Benedetti, el primer científico argentino en ingresar al Centro Europeo de Investigación Nuclear (Cein).
Desde allí, en una teleconferencia a la que se prestó entusiasmado apenas se lo propusieron, les demostró cómo funciona y para qué sirve el acelerador de hadrones del que todo el mundo habló en los últimos meses y que algunos pensaban que podía ser el origen de un gran agujero negro que se iba a comer la tierra.
Precisamente este fue uno de los interrogantes que le plantearon los estudiantes a Benedetti. "El choque de rayos cósmicos produce en la naturaleza micro agujeros negros más grandes de los que el acelerador puede crear", tranquilizó.
Ante otra inquietud similar, agregó que las únicas consecuencias negativas de una falla son las roturas de la máquina.
Después de escuchar explicaciones sobre las relaciones entre energía y materia, los chicos quisieron saber si existe otro universo paralelo al conocido y cómo encajaban las teorías de la creación del mundo que dan las religiones en todo esto. Benedetti, con la paciencia de un sabio, les dijo que "aumentar el nivel de conocimiento sobre el origen de lo existente no es ir contra Dios", aunque de todas maneras sostuvo que "habrá cosas que la mente humana nunca va a poder explicar".
Esta teleconferencia surgió por iniciativa de la docente Stella Maris Griffa, quien se puso en contacto con el Conicet y hace 10 días recibió en su casa el llamado de Benedetti. En varias noches sin dormir, el científico preparó gráficos, animaciones, video y fórmulas para explicar de modo claro y didáctico algo que, a simple vista, parece imposible de comprender.
"Me dieron una gran alegría y me permitieron aprender muchas cosas", les dijo Benedetti a los chicos luego de dos horas de charla casi sin interrupción.
Benedetti seguirá hasta el 25 de abril en Suiza, donde está testeando un prototipo a escala real de una nueva fuente de energía para un potente acelerador.
Tras 36 años que lleva vinculado al Cein, Benedetti dijo que en ese lugar aprendió que nada es imposible. "No sean cómodos ni midan las consecuencias. No existen los imposibles ni los equívocos si se hace con empeño y con amor", resumió.
El gran colisionadorLa denominada "máquina de Dios" es también conocida como el gran colisionador de hadrones. Dentro de él, dos haces de protones son acelerados en sentidos opuestos hasta alcanzar el 99,99 por ciento de la velocidad de la luz, y se los hace chocar entre sí, lo que produce una gran cantidad de energía a escalas subatómicas que permiten simular lo ocurrido después del Big Bang.
Puntos de vista
Facundo Reartes / Alumno de 4° año
Lo había visto por televisión, pero esto fue más interesante. Ahora estoy estudiando para rendir una prueba de este tema y me gustó mucho. Me dan muchas ganas de estudiar una carrera sobre esto.
Elisa Monchietti / Alumna de 6° año
Habíamos escuchado hablar de la “máquina de Dios” pero no sabíamos bien qué era. Con la charla descubrimos que es un avance científico importantísimo y no la imaginaba tan grande como es.
Paula Cassola / Alumna de 6° año
Fue una experiencia impresionante. No sabía que tenía tantos beneficios para la medicina y todo lo que se puede hacer con los avances. Es sorprendente el tamaño que tiene esta máquina.

