La Luna le “robó” el agua a una joven y húmeda Tierra
El geólogo cordobés Alberto Saal agrega más datos sobre el origen de nuestro satélite y plantea más enigmas sobre cómo se formó. Ayer publicó un artículo en la revista “Science”.
Primero se pensó que la Luna había nacido seca, sin agua. El cordobés Alberto Saal refutó esa idea y sorprendió a todos.
Un nuevo trabajo de este geólogo publicado ayer en la revista Science indica que esa agua lunar tiene la misma huella química que la existente en el manto terrestre.
Este nuevo hallazgo ha dejado absortos a quienes investigan la formación de planetas. Implica que la Luna obtuvo su agua de una joven Tierra que además estaba húmeda hace 4,5 mil millones de años y no de un bombardeo de cometas, cientos de millones de años después de su formación.
Saal es geólogo recibido en la Universidad Nacional de Córdoba. Desde hace años trabaja en la Universidad de Brown, EE.UU. En 2008 nadie apostaba dos pesos por su proyecto de investigación, pero consiguió dinero para llevarlo adelante. El resultado sorprendió a todos: la Luna tiene agua.
La detectó en las muestras de rocas traídas por las misiones Apolo. El agua está encerrada dentro de pequeñas piedritas de vidrio que no le permiten escaparse al espacio exterior. Son reliquias de cuando se formó el satélite.
Allí dentro la concentración de agua es igual a la que posee el manto terrestre. Ahora muchos científicos están interesados en saber cuánta agua tiene la Luna.
Conocer en detalle la cantidad y ubicación del agua lunar es clave para fijar una base permanente allí, la cual sirva como trampolín a expediciones más lejanas. No sólo permitiría saciar la sed de los astronautas, sino también extraer oxígeno para respirar e hidrógeno como combustible.
Esas son las implicancias prácticas del trabajo de Saal. Pero el descubrimiento también ha agregado más preguntas a la ya enigmática formación de la Luna.
La teoría más aceptada indica que hubo un gran impacto con la Tierra de un objeto del tamaño de Marte. Como resultado se formó un disco de escombros orbitando nuestro planeta que luego se agruparon y formaron la Luna.
Todo este proceso se produjo a altas temperaturas (unos cuatro mil grados), por lo que el material volátil como el agua debería haberse vaporizado en ese momento. Entonces, ¿de dónde proviene el agua detectada? Del impacto posterior de cometas, pensaba la comunidad científica.
Saal se sorprendió al determinar que el agua lunar y terrestre tienen la misma huella química y por lo tanto, el mismo origen. Se trata de meteoritos contritas carbonáceas y no cometas.
Tanto el agua de estos meteoritos como la lunar y terrestres tienen la misma proporción de hidrógeno y su isótopo pesado, el deuterio, la huella química.
“La explicación más simple de lo que encontramos es que había agua en la proto-Tierra cuando ocurrió ese gran impacto. Parte de esa agua sobrevivió al choque y es la que detectamos en la Luna”, dice Saal.
Y detalla: “El 0,05 por ciento de la masa terrestre es agua. En la Luna esa proporción es del 0,01 por ciento. Si la Luna se formó por este gran impacto, entonces durante el choque posiblemente gran cantidad de agua se perdió en el espacio, aunque no toda”.
No hay otra teoría posible que explique la formación de la Luna que la de un gran impacto y altas temperaturas.
“Si es así, no sé exactamente cómo se puede explicar que no todo el hidrógeno se haya perdido”, asegura Saal. Esa es la pregunta que ha dejado en el aire este nuevo trabajo.
Aunque todavía sin pruebas, Saal se anima a responderla: “La idea es que había una nube grande a altas temperaturas donde el gas y material fundido en equilibrio rodeaban la Tierra y la proto Luna. Eso produjo una protección que evitó que todo el hidrógeno se perdiera en el vacío. Es una idea, pero todavía no hay cálculos que la respalden”.
Ahora, el objetivo de Saal es analizar más muestras para confirmar los últimos resultados y empezar a trabajar en el cinturón de asteroides y sus diferentes meteoritos.
Perfil
En la UNC. Alberto Saal obtuvo la licenciatura y en 1993 el Doctorado en Geología en la Universidad Nacional de Córdoba.
En Estados Unidos. Luego emigró a EE.UU. para profundizar sus estudios en geología, orientados a la oceanografía. En 2003 ingresó como científico a la Universidad de Brown.
Decisión. Allí decidió analizar las muestras de roca lunar en busca de agua porque "son las únicas muestras geológicas extraterrestres no contaminadas".
Candidato. Fue seleccionado como candidato a Cordobés del Años por el diario La Voz del Interior en 2008.
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