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La importancia de sumar a la ciudad 222

En la provincia de Córdoba hay 287 localidades que emiten la licencia de conducir. Laura González.

03 de agosto de 2012 a las 12:01 a. m.
La importancia de sumar a la ciudad 222

En la provincia de Córdoba hay 287 localidades que emiten la licencia de conducir, ese pasaporte que habilita a circular por rutas y calles urbanas y que supone que todos nos manejamos con las mismas reglas y que, cumpliéndolas, circularemos cuidando la vida propia y la ajena. Hasta hace algunos años, en nombre de esa potestad cuasiabsoluta que es decidir sobre tránsito, cada ciudad elegía qué preguntas tomar, si hacía prueba práctica o no y si realizaba o no un examen físico. " Cuasiabsoluta" hasta que sucedieron dos cosas: Como sociedad, visibilizamos esa enorme epidemia que son los accidentes de tránsito, unos siete mil por año en el país, 500 en Córdoba; entre los más altos del mundo. Tememos que el próximo sea un ser querido.Apareció la Policía Caminera, que está haciendo entrar la letra con sangre: casi 700 pesos una falta promedio con pago voluntario. Detrás de la Caminera se advierte la voluntad –sin negar que los 70 millones de recaudación anual son una fuente interesante de recursos– de implementar alguna coherencia en la política vial. Algo de la anarquía que suponía la emisión tan disímil de licencias de conducir se fue subsanando. El primer intento nació en 2004, cuando se sancionó la ley provincial de tránsito 8.560, reformada en 2007 y 2009.

Hoy, 221 municipios toman el mismo examen, entregan un carné único y verifican si el interesado no ha sido inhabilitado por la Caminera para conducir en la ruta. Hasta el día de hoy, un conductor suspendido puede renovar sin ninguna objeción su carné en Capital. Eso cambiará cuando efectivamente Córdoba se convierta en la ciudad 222.Ahora viene el pataleo. Siempre sucede. Hay municipios que no digieren que el Gobierno provincial intervenga en políticas de tránsito. Incluso hay pulseadas jurídicas al respecto.

La ley provincial impide a un municipio expedirle carné a cualquier ciudadano y, desde cierta óptica, eso es una limitación a la autonomía municipal. Hasta que aparece la Capital, la número 222, que, también enarbolando la autonomía, reclama regular las licencias de los conductores a los que deberá controlar, multar y hasta atender eventualmente en el Hospital de Urgencias. ¿Cuál es la lógica de que el municipio de Saldán verifique la aptitud ante el volante de quien vive y maneja a diario en la Capital? No hay dudas de que la razón principal del pataleo es económica. Hay municipios para los cuales los 100 pesos que cobran a los conductores representan un tercio de los recursos propios. Y los conductores de Capital son, como en el caso de Mendiolaza, el 50 por ciento de los que pasan por esas oficinas. Ramón Mestre podrá, cuando opere el ingreso al Repat, obtener más recursos de las licencias. Se emiten unas 100 mil al año, pero podrían agregarse las 25 mil más que hasta ahora se fugan al Gran Córdoba. Serían unos 30 millones anuales. Pero deberá garantizarles el servicio en la ciudad 222: que quien pierde la mañana en el trabajo, vuelva a su casa con el nuevo carné. Llueva, truene, se caiga el sistema o haya asamblea.