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La imaginación en momentos de crisis

Sin llegar a la situación extrema de un náufrago que debe resolver el asunto de la muela que lo está matando de dolor, la imaginación siempre estará de nuestro lado.

11 de noviembre de 2013 a las 02:00 p. m.
Redacción La Voz
La imaginación en momentos de crisis
La imaginación en momentos de crisis (Ilustración Gustavo Dagnino).

“En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”, es la frase atribuida a Albert Einstein.

Es notable cómo el ingenio aparece en las situaciones más difíciles. Sin irnos al extremo del náufrago en una isla solitaria, que tendrá que encontrar la forma de sacarse la maldita muela que lo está matando de dolor.

Por eso, sin llegar a esas situaciones claramente desesperantes, la imaginación siempre estará de nuestro lado. Como cuando se multiplicaron las budineras para captar la televisión por aire codificada.

Los inventos y el ingenio van de la mano de numerosos factores, entre ellos el económico. Así, una marca de primer nivel invertirá millones de dólares en investigación de marketing para vender sus productos, mientras una verdulería de avenida Fuerza Aérea en la ciudad de Córdoba se hará famosa por sus carteles ingeniosos para vender naranjas y tomates.

Otro ejemplo: no sabemos nada de mecánica, pero es seguro que encontraremos la forma de que nuestro viejo auto arranque.

Con la soga al cuello

En el sitio web Historias de la Historia, aparece un claro ejemplo de cómo usamos la imaginación para enfrentar situaciones extremas.

El texto de Javier Sanz cuenta que en la Edad Media un hombre fue injustamente acusado del crimen de una mujer. Claramente era un chivo expiatorio, ya que el verdadero asesino era un noble muy influyente.

El destino del pobre inocente era la horca. El juicio se realizó rápidamente y, para que pareciera un acto justo, el juez le dijo al acusado: “Conociendo tu fama de hombre devoto del Señor, vamos a dejar en manos de Él tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable e inocente. Tu escogerás uno de ellos y será la mano de Dios la que decida tu destino”.

Claro que el corrupto magistrado había preparado dos papeles con la misma leyenda: “Culpable”. La víctima se dio cuenta de la trampa y agudizó el ingenio para salvarse.

El hombre se paró frente a los dos papeles, cerró los ojos unos segundos, tomó uno de los papeles y se lo comió. La sala estalló en reclamos: “¿Y ahora cómo sabremos el veredicto?”. “Es muy sencillo –respondió el acusado– es cuestión de leer el papel que queda y sabremos qué decía el que yo engullí”. El tipo quedó libre.

Botellas de luz

En un mundo desigual, la ciencia avanza a diferentes pasos, según cada región. Mientras hay ciudades cuyos habitantes gozan de numerosos servicios tecnológicos, basados en la energía eléctrica, existen millones de hogares sin acceso a la electricidad, que incluso viven a oscuras durante el día por no contar con fuentes de iluminación natural.

Empujada por esta realidad, la fundación My Shelter creó un movimiento internacional denominado “Un litro de luz”. La propuesta comenzó a desarrollarse en Manila (Filipinas), pero hoy ya abarca a más de 16 ciudades del mundo y tiene presencia en Argentina, Brasil, México, Colombia, Guatemala y Perú.

El proyecto se apoyó en la técnica ideada por el brasileño Alfredo Mosed y desarrollada por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), que utiliza botellas transparentes de plástico para concentrar y transportar la luz del sol desde el techo hacia el interior de la vivienda.

“Antes de la instalación, se crea una mezcla con agua purificada y algunas cucharadas de lavandina, que se introducen en el interior de la botella para evitar la aparición de moho y posibilitar que tenga una vida útil de hasta cinco años. Una vez realizada la mezcla, la botella se incorpora en trozos de chapa o fibra de vidrio que se colocan en el techo con salida al exterior, sellando bien los agujeros que hayan quedado. Cuando el sistema ya está instalado, puede dar una luz equivalente a una bombilla de 40 a 60 watts”, explica la fundación. (Uno de los tantos videos puede verse en: http://bit.ly/zd3ELr)

“El resultado es asombroso –dice nuestro asesor Cacho Yerom– y no hizo falta ninguna licitación”.