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La Escuela Rodolfo Walsh, modelo de iniciativa saludable

La escuela pública hace excelentes aportes que no trascienden tanto como los sucesos funestos.

25 de mayo de 2013 a las 10:29 a. m.
La Escuela Rodolfo Walsh, modelo de iniciativa saludable

La escuela pública hace excelentes aportes que no trascienden tanto como los sucesos funestos. Por ejemplo, los talleres de promoción de la salud en el Ipem Rodolfo Walsh, de Marqués de Sobremonte. Tienen una frecuencia quincenal y congregan a alumnos, padres, docentes y profesionales del dispensario barrial. Una vez al mes viene un especialista para hablar y, sobre todo, contestar sobre un tema específico. La disposición de los chicos de 4º, 5º y 6º es notable, porque les está permitido expresarse y buscar soluciones.Los mayorcitos ya se percataron de que el estímulo para divertirse y consumir tiene su lado oscuro. "Uno tiene que saber ponerse los límites", insiste Lucas, de 17 años. Quererse mucho "Hay que cuidarse, y cuidar al otro", resume Yamila. Sin ruborizarse, añade que "todas tenemos novio, y sabemos lo que hacemos". Si no saben, preguntan. Son conscientes de la importancia de los afectos. Sin embargo, el sexo no parece ser motivo de preocupación o discordia. El debate surge cuando un adulto o uno de ellos mismos, instala el tema de la droga. "La marihuana no es 'droga', porque es más saludable y casi no te genera adicción", asegura Lucas. "¿Quién te dijo semejante cosa?", indagan la profesora de geografía y la médica del dispensario, antes de rectificar los conceptos vertidos por el adolescente. "Lo escuché en una charla que dieron en el CPC, sobre cannabis medicinal", replica éste.Salvo una flaquita, sus demás compañeros opinan lo mismo. Pero se quedan sin respuesta, cuando la directora, Nancy Gamen, les pregunta si los chicos de 13 ó 14 años fuman marihuana "porque les duele algo". Urgencias La inquietud de las autoridades por blanquear situaciones y promover soluciones surgió del creciente impacto de las adicciones. "Lo que más nos cuesta es el abordaje con los padres, que se resisten a admitir que su hijo está en problemas", confía Nancy Gamen. Antes era raro que un chico de primero o segundo apareciera con síntomas de esa índole. "Ahora empiezan cada vez más temprano", coinciden docentes y alumnos. Laura Herrera, madre sencilla y numerosa, les recuerda que "lo más difícil, en esta vida, es aprender a decir que no". Por eso, "hay que tratar de aprenderlo desde temprano". Una gran verdad.