Hizo falta tanta agua para que entre en la agenda
Tras las inundaciones, se aceleraron obras de canales y minidiques rurales. ¿Continuarán como prioridad si sigue un verano sin tanta agua?
Buena parte de Córdoba sufrió el exceso de agua en febrero y marzo pasados. Salvo en el dato de que las lluvias fueron bastante más intensas que lo habitual, hay motivos diferentes en las Sierras y en el llano para explicar otras causas concurrentes. En las llanuras agropecuarias del centro y este del mapa, la falta de canalizaciones rurales y la existencia de desvíos clandestinos e improvisados ayudaron a agravar los problemas. Sin desagües adecuados, o con canales que llevan el agua a cualquier parte, los excedentes hídricos empeoran el cuadro. Hace muchos años que se vienen planteando advertencias sobre los riesgos de esas canalizaciones "truchas", que sólo sirven para que el dueño de un campo se saque el agua de encima pero derivándola a su vecino, destrozando caminos rurales que se transforman en ríos correntosos y terminan inundando pueblos y ciudades. En el último verano, el problema no fue en una zona, sino que se extendió a buena parte de la geografía cordobesa. Entonces encendió las alarmas y se instaló en la agenda provincial. Recién después de esa emergencia se inició un proceso de controles sobre los desagües ilegales y, a la vez, de obras oficiales de canalizaciones rurales planificadas, en varias regiones. Aún faltan, pero en un año se hizo más que en muchos. ¿Era necesario esperar a ver media provincia bajo agua para encarar ambas tareas? De igual manera, hace décadas que se proyectan, sin que se ejecuten, cientos de minidiques rurales que contengan más aguas en los campos, en vez de sólo derivarlas. Tras la inundación, parecen salir a flote esos proyectos. ¿Durarán como prioridad de la agenda?

