Hasta dónde puede discutir la UNC
Dada la cantidad de saberes que alberga, la UNC está capacitada para expedirse sobre casi cualquier asunto que se relacione con un problema social.
El rector de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Francisco Tamarit, tuvo que sofocar una inesperada polémica que se instaló durante la semana pasada y concluyó en la sesión del último martes del Consejo Superior. El error de origen fue de comunicación, a partir de la ansiedad de la vicerrectora Silvia Barei por hacer pública su visión sobre la situación en Venezuela. El resultado fue un comunicado de prensa que involucró a toda la comunidad universitaria, cuando en realidad era la opinión de Barei, más la firma "solidaria" de Tamarit.Hubo las disculpas del caso y un cierre de filas en el oficialismo para bloquear una declaración del Consejo Superior sobre Venezuela impulsada por Franja Morada, la oposición que hoy tiene Tamarit.Quienes lo conocen, saben que el rector es enemigo de que la Casa de Trejo se pronuncie sobre situaciones que tienen más de una visión y que sólo implican realizar una mera "declaración".Entonces, las preguntas son: ¿hasta dónde puede discutir la UNC? Si es que los tiene, ¿cuáles son sus límites?Dada la cantidad de saberes que alberga, es claro que la UNC está capacitada para expedirse sobre casi cualquier asunto que tenga relación con algún problema de la sociedad.De hecho, en general, las universidades son consultoras privilegiadas del Estado para producir informes y proyectos, como garantía de transparencia. La Casa de Trejo tiene múltiples ejemplos en asesorías a organismos públicos y empresas privadas.Sin ir más lejos, la UNC y la UTN-Córdoba son convocadas cada vez que hay que encontrar un lugar para la disposición final de la basura de la capital cordobesa.Ahora, gastar energías y consumir una sesión completa del Consejo Superior para discutir la compleja situación en Venezuela –con el fin de producir una declaración que nunca será consensuada– luce al menos como una exageración. La "materia gris" de las universidades está para esclarecer muchas cosas –si se quiere, también la realidad de Venezuela–, pero con mirada académica y sin sesgos ideológicos. Lo de la noche del martes sólo sirvió para descubrir cómo están dispuestas las piezas en el tablero político universitario. Tamarit sabe que Franja Morada será su opositor principal hasta el último día de su gestión. Demasiado precio por una discusión sobre Venezuela.

