Hace 100 años: Un cierre forzoso y perjudicial
22 de abril de 1920.
Con un exceso de celo inexplicable, la Policía ha ordenado el cierre a una hora determinada de las casas a donde se sirve comida durante la noche, alegando razones pueriles que sólo contribuyen a dar mayor relieve a la tremenda arbitrariedad que se ha cometido.
Una ciudad como Córdoba, que tiene a una gran parte de sus habitantes que viven de noche, precisa la habilitación permanente de casas de esa índole, cuando es público y notorio que en ellas se ejerce un comercio que, a la par de lícito, llena una necesidad sentida.
Lo que resulta sintomático es la dualidad de criterio con que la Policía se pretende erigir en guardiana de la moral y no sabemos qué es peor: si ordenar el cierre de rotiserías a las doce de la noche, o permitir que en los garitos se talle sin cesar hasta el amanecer.

