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Grotowski y su jardín de nenúfares de aromas exquisitos

Alicia Dozo comenzó esta experiencia en la ex cárcel de mujeres del Buen Pastor. y en 2000, en la penitenciaría de barrio San Martín.

15 de enero de 2017 a las 12:01 a. m.
Grotowski y su jardín de nenúfares de aromas exquisitos

Jerzy Grotowski abrió una escuela en la cárcel de Bouwer. Lo hizo a través de Alicia y Diego Dozo.

Los actores cordobeses se inspiran en él y utilizan el “teatro pobre” (la singular manera de cultivar el género artístico desarrollado por el director y maestro polaco) como herramienta para la construcción de un espacio colectivo de libertad que sirva de antídoto contra el veneno del encierro.

“Grotowski definió la técnica como aquella que prescinde de escenografías fastuosas, maquillaje, vestuarios saturados e iluminación excesiva para el desarrollo de la puesta en escena, porque se centra en el trabajo del actor y en la relación de este con el espectador”, explica Alicia Dozo.

La actriz comenzó su experiencia en la ex cárcel de mujeres del Buen Pastor y en 2000 (tras la venta y cierre del establecimiento, hoy convertido en el principal multiespacio público de Nueva Córdoba) la contrató el Servicio Penitenciario para que dictara clases de teatro y de violín en el penal de barrio San Martín.

Hace unos siete años llevó su propuesta a Bouwer; más tarde sumó a Diego, su hermano.

Ilusionistas

“Estos muchachos tienen una creatividad descomunal y convierten cualquier cosa en algo mágico, utilizando su cuerpo, su voz, sus sentimientos como instrumentos de expresión; eso es teatro pobre, que no significa miserable ni nada por el estilo”, destaca la docente.

Los alumnos dan testimonio de ello. Guillermo Palacios, por caso, con música imaginaria de Astor Piazzolla baila un tango con una silla como partenaire . Con movimientos sutiles, la convierte en mujer, en conquista, en erotismo, en vida, en muerte...

En relación con el origen del nombre del grupo teatral, Alicia dice que se trata de una evocación a su madre.

“Ella decía que los nenúfares son plantas que hunden sus raíces en el agua podrida, en los charcos de mierda. De ahí se yerguen en tallos rectos, firmes. Y al final se abren en flores impolutas de aromas exquisitos”, explica.

“Estos muchachos son nenúfares que crecen en este jardín asentado sobre un basural pestilente con el deseo de compartir con los demás el perfume de sus primeras flores”, concluye.