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Paola busca a su madre biológica en Facebook

Hace seis años, se enteró de que era adoptada. Rastreó a su madre de todos los modos posibles, pero no la encontró.

19 de julio de 2010 a las 12:01 a. m.
Paola busca a su madre biológica en Facebook

Apenas Paola se encontró con los ojos de la mujer que la estaba esperando, supo que no era su madre. Simplemente lo sintió. La búsqueda que había emprendido para encontrar a quien le había dado la vida acababa de chocar contra una nueva frustración.

La tristeza que la invadió en ese momento se debía a que la mujer que tenía enfrente estaba segura de que ella era su hija y la había señalado entre otras cinco jóvenes que, como ella, se habían contactado a través de la Fundación Raíces.

Tras intercambiar datos y fechas, Paola (prefirió no dar su apellido) confirmó aquella primera impresión y todo volvió a empezar.

Al relatar esta parte de su historia, no puede evitar que las lágrimas nublen sus ojos, y enseguida encuentra la mano tibia de José, su marido, quien la acompaña siempre.

Todo comenzó en 2004 cuando, durante una discusión con su madre, Paola se enteró de que en realidad no era su hija biológica, sino que les había sido entregada en una casa de barrio General Paz.

"Tenía 31 años y el castillo de naipes en el que vivía, se derrumbó. El mundo entero se dio vuelta", cuenta.

Unos días después, la noticia fue confirmada por su padre, quien le contó que como su hoy ex esposa no podía tener hijos, decidió recurrir a una partera que contactaba a madres -que querían dar a sus bebés- con parejas que deseaban un hijo.

Así, el 16 de marzo de 1972 llegó al hogar de sus padres adoptivos, apenas unas horas después de haber salido de la panza de una joven estudiante que tenía aproximadamente 20 años.

"Jamás lo había sospechado. Es más, yo siempre me vi parecida a mi papá, en lo físico y en la personalidad. Cuando supe la verdad, sentí que durante todo este tiempo me habían inventado una historia y me habían prestado un papá", cuenta.

Buscar por todos lados. Pasaron seis años desde aquella confesión y sus heridas están a flor de piel, sin embargo el tiempo le dio a esta mujer de mirada dulce y expresión tímida la seguridad de que va a luchar hasta que tenga vida para encontrar a su madre.

Decidir comenzar la búsqueda le llevó dos años. En ese tiempo tomó coraje para contárselo a sus tres hijos, lo que le dio gran alivio.

Luego, buscó en Internet algún dato sobre aquella partera y encontró muchas historias similares, jóvenes de su edad que, como ella, nacieron en esa casa.

También se contactó con la Fundación Raíces, que ayuda a personas que están en su misma situación y, a través de esta organización, tuvo la posibilidad de conocer a aquella mujer que la creyó su hija.

Y un día buscó en la guía telefónica la dirección de la partera y fue hasta allí, acompañada por su marido, pero volvieron con las manos vacías, porque nadie pudo aportarles ningún dato.

La última decisión fue publicar su historia a través de Internet para multiplicar su voz y llegar a miles de personas. Eligió el sitio web Taringa y la red social Facebook. En pocos días su foto de niña estaba en todos lados y mucha gente se comprometió a difundirla y ayudar.

"No busco a mi mamá para reprocharle nada, sino para escucharla y que me escuche, para contarle todo lo bueno que me pasó en la vida, para mostrarle a mis hijos. Para presentarle a mi papá y decirle que ese es el hombre por el que soy la persona que soy", asegura Paola. "Quiero dejar de caminar por la calle buscando a alguien que se parezca a mí", finaliza.