Excepto la eficacia, todo aumenta más o menos
En el Concejo Deliberante, el mestrismo admitió modificar un proyecto a cambio de nada. Ahora lo corregirá.
De no mediar crisis políticas importantes o proyectos que impliquen cuestiones de conciencia, la Carta Orgánica Municipal le garantiza al intendente de Córdoba una mayoría tal en el Concejo Deliberante como para que no tenga inconvenientes a la hora de obtener la aprobación de las ordenanzas que quiere, tal como las quiere. Eso debería haber ocurrido con el Código de Convivencia Ciudadana de Córdoba, sancionado en noviembre del año pasado luego del trabajo de una comisión de expertos, del propio Ejecutivo y del Concejo Deliberante.Sin embargo, no fue lo que ocurrió. A pesar de toda esa "inversión política", el producto salió fallado (en parte) y ahora tienen que corregirlo. ¿Cuál fue la falla?La más evidente fue el cambio de la equivalencia para establecer el valor de la unidad económica municipal (UEM) que define los montos de las multas. En el Concejo Deliberante, y con el fin de lograr consenso, el mestrismo aceptó esa modificación sin tener en cuenta que la nafta podría aumentar como lo hizo. Pero no logró ni una cosa ni la otra: la oposición terminó votando en contra del nuevo Código y las multas aumentaron exponencialmente antes de que la norma entrara en vigencia. Ahora, con doble desgaste político y parlamentario, volverán al cálculo original para que las sanciones aumenten menos. Es increíble lo que cuesta en Córdoba que una noticia sea menos mala.

