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Estuvo 63 días preso por prestar un celular

En la primera audiencia que se realizó ayer en el Tribunal Oral Federal 2, quedó patentizada una serie de irregularidades y apresuramientos de la Justicia para realizar un procedimiento producido a partir del programa ADN.

11 de junio de 2014 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Estuvo 63 días preso por prestar un celular
Primera audiencia. Se celebró ayer, y el testimonio del guarda causó verdadera conmoción (Facundo Luque/la Voz).

Un inesperado vuelco tuvo un juicio por trata de personas que tiene como imputados a un capitán del Ejército retirado, sindicado como el cerebro de una organización dedicada a captar mujeres mediante engaños y aprovechándose de sus necesidades económicas, para trasladarlas de Córdoba a Santiago de Chile. En la primera audiencia que se realizó ayer en el Tribunal Oral Federal 2, quedó patentizada una serie de irregularidades y apresuramientos de la Justicia para realizar un procedimiento producido a partir del programa ADN .

El supuesto jefe, Alberto Mansilla, (hoy cumple 52 años) es el único que permanece detenido, acusado de trata de personas mayores de edad agravado. Ivana Belén Kloster (24), considerada copartícipe, cumple prisión domiciliaria, mientras que los hijos de Mansilla, Sebastián Nicolás (27) y Pamela (28) fueron acusados de partícipes secundarios junto con Ramón Jesús Quevedo (51), chofer de la empresa Andesmar SA.

El 27 de septiembre de 2012, Kloster y las llamadas Celina J. y Romina L. ascendieron al ómnibus que las trasladaría hasta Santiago de Chile. Celina y Romina, las supuestas víctimas, estudiaban psicología y periodismo respectivamente y ambas alquilaban un departamento donde habrían ejercido la prostitución, atendiendo a clientes VIP, con lo que se descarta el estado de vulnerabilidad.

El único que quiso declarar fue Quevedo, guarda del ómnibus. Con la excusa de que tenía un problema familiar, Celina J. se bajó, cuando en realidad era todo parte de un plan previo con el programa.

"Estar 63 días preso en Bouwer me afectó mucho la vista, soy diabético. Mi único error fue prestarle el celular a la chica (Kloster) que estaba muy nerviosa y quería hablar con su marido que era policía. Yo no conocía a nadie. Debía 22 mil pesos por obras en mi casa y no pude pagar, la deuda se me fue a 60 mil y mi mamá murió cuando supo que estaba preso". El testimonio del hombre que lloró desconsoladamente causó verdadera conmoción. El comisario Martín Orlando Flores declaró ayer que cuando hablaba con el fiscal Enrique Senestrari, los de ADN le dijeron que el chofer le pasó el celular a Kloster. "Ahí nomás Senestrari me ordenó que lo detuviera y le secuestrara el celular". El comisario fue increpado por los tres camaristas por sus contradicciones y falta de memoria.