Estudiantes reclaman desmalezar y más luces en las universidades
Alumnos de la Pascal, UNC y UTN se quejan de que las paradas de ómnibus están a oscuras y con yuyos muy altos.
La seguridad de los estudiantes cordobeses es una materia pendiente. No sólo los alumnos de la escuela de turismo Montes Pacheco y del Ipef están en problemas; a ellos se sumaron quienes estudian en la Universidad Blas Pascal (UBP) y en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Los yuyos altos, la falta de luz y el desorden del tránsito son los blancos de las quejas.
Ingresar a la UBP es el primer problema. Este centro de estudios está ubicado en la calle Donato Álvarez, una avenida de doble mano que, al menos en las cuadras cercanas al ingreso, no hay semáforos. Y el que está, no funciona.
Esto obliga a los propios estudiantes que llegan en colectivo a parar el tránsito para poder cruzar la calle. Y los que van en auto y vienen por la mano contraria generan una larga cola de vehículos esperando el momento justo para girar.
“En cualquier momento puede pasar algo. Necesitamos un semáforo y una rotonda”, dice Luisina Conte- Grand, una alumna de UBP.
A esto se suma la desprolijidad de las paradas de colectivos. Algunos estudiantes utilizan la línea N, que va por Donato Álvarez. La parada está a media cuadra de la puerta de la universidad, pero es casi imposible identificarla: no hay una sola luz y los árboles lo cubren todo.
Otra posibilidad es tomar los colectivos que pasan por la avenida Ricardo Rojas. Una vez que se bajan, para llegar a la universidad los chicos deben atravesar un descampado por donde pasan las vías del ferrocarril. Aquí donde está el peligro más grande por los yuyos altos, y la inexistencia de iluminación.
Diego Cuello cuenta que hace poco una compañera fue asaltada en ese lugar, conocido como Posada de los Pájaros. Por su parte, Carlos Conti, estudiante de Abogacía, opinó: “Ni loco voy a la parada de la Ricardo Rojas de noche. Es muy peligroso”.
Problemas nocturnos. Un recorrido de día por la ciudad universitaria devuelve un agradable paisaje, con yuyos cortos, árboles nuevos y policías en varios sectores. Pero las cosas cambian de noche.
En algunas zonas, como el descampado cercano a Baterías C, o la calle Maestro López, donde está la Universidad Tecnológica (UTN), las luces están, pero quemadas, mientras que en otros sectores ni siquiera existen. Para los alumnos que cursan en horario nocturno es todo un problema.
“Menos mal que la parada del colectivo está en la puerta de la facultad, porque por la vereda de la Juan Filloy es imposible caminar. No se ve nada”, dice Matías Hernández, alumno de la UNC. Su compañera, Florencia Oyarzábal, cuenta que atravesar algunas partes de la ciudad universitaria de noche “da miedo”.
Puntos de vista
Martín González / Estudiante de la Blas Pascal
“La complicación es que la parada de la Donato Álvarez no se ve y de noche no hay nadie por acá. Cuando venimos a tomar el colectivo estamos desprotegidos”.
Federico Cena / Eestudiante de la Blas Pascal
“El gran problema es el descampado de las vías. Pero lo peor es la calle: no hay un solo semáforo que frene a los autos ni una rotonda que organice”.
Daniel Delgado / Estudiante de la Universidad Tecnológica Nacional
“La falta de luz es un inconveniente, más aun para las mujeres que quedaron sugestionadas luego de lo del violador serial”.

