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Escuchar los silencios

El abuso sexual infantil es un problema familiar y así corresponde tomarlo. Graciela Brizuela.

20 de mayo de 2011 a las 12:01 a. m.
Graciela Brizuela*
Escuchar los silencios

El abuso sexual infantil es un problema familiar y así corresponde tomarlo. Entendemos por abuso sexual infantil a las conductas sexuales que un adulto tiene con un niño o niña, en eso estamos de acuerdo toda la sociedad. Debemos asumir que estas cifras que hoy nos golpean visibilizan situaciones en las cuales las niñas y los niños han sido, y son, las víctimas más vulnerables en toda la historia de las civilizaciones. Este es un problema que ha existido siempre y que en los últimos tiempos hemos ido sacando a la luz atreviéndonos a decir que existe y haciéndole frente. Un primer paso en el que debemos ponernos de acuerdo para seguir avanzando es que no debemos detenernos en el asombro o en la incredulidad, porque así no vamos a poder proteger ni asistir a quien padece el abuso.Una de las características del abuso sexual infantil es el secreto que se impone a la víctima por parte del victimario, convirtiéndose en la prisión en la que el niño o niña queda doblemente atrapado. Esto no implica necesariamente que los integrantes de la familia no presuman lo que está ocurriendo. Esos integrantes de la familia también deben ser ayudados.El 90 por ciento de las víctimas fueron abusadas por alguien conocido. En el 66 por ciento de los casos, el agresor formaba parte del entorno familiar.Cuando un niño o una niña habla sobre lo que le sucede debemos creerle, no minimizar lo que nos está contando. Ocurre que, a veces, cuando sale a la luz el abuso sexual de una criatura, lo minimizamos, como si ignorándolo fuera a desaparecer. Pero no desaparece. Las cicatrices quedan y no sólo en el niño o la niña sino también en toda su familia.Actuar rápida e integralmente nos permite atesorar la esperanza de que las marcas desaparezcan o, por lo menos, sean soportables para vivir. Y seguramente actuando podamos hacer que esa víctima recupere de a poco la necesidad de una caricia y pierda el miedo a un abrazo sincero.

*Abogada. Presidenta de la Comisión de Violencia del Consejo Provincial de la Mujer, Córdoba