Israel. Escándalo con profesora de Petah Tikva: su esposo se fue a la guerra e hizo un trío sexual con alumnos de 17 años
Fue despedida de la institución israelí por mantener relaciones con dos adolescentes. “Me sentía sola y en crisis”, dijo. No podrá trabajar con niños durante 8 años. Los adolescentes consintieron la relación.
Una maestra de inglés de 43 años de la ciudad de Petah Tikva ha sido despedida de forma inmediata de su cargo por la Comisión de Servicio Civil de Israel, tras ser encontrada culpable de tener un trío sexual con dos estudiantes de 17 años de su escuela.
El veredicto de la comisión calificó su conducta como “excepcionalmente grave” y la ha prohibido de trabajar con niños y jóvenes durante ocho años, así como para el estado durante tres años, garantizando que nunca más podrá trabajar para el Ministerio de Educación.
Echan a maestra por tener una relación con dos alumnos
El incidente, que ha generado un fuerte impacto en la comunidad educativa israelí, comenzó con una serie de interacciones inapropiadas por parte de la docente.
Según el veredicto, el comportamiento de la maestra se inició con fumar con estudiantes en la escuela, para luego establecer una relación personal en redes sociales e invitar a dos alumnos a su casa, donde se produjo el acto sexual mientras un tercer estudiante observaba, señala Times of Israel.
El Ministerio de Educación añadió que la maestra también admitió haber llevado a los estudiantes a fiestas a las que ella asistía.
No hay abuso, sí consentimiento
A pesar de la gravedad de los hechos, una investigación criminal previa fue cerrada por falta de culpabilidad penal.
El abogado de la maestra indicó que la fiscalía cerró el caso al entender que las acciones fueron “con consentimiento” y que ella no era la maestra directa de los alumnos. En Israel, la edad legal de consentimiento es de 16 años, o 14 si la diferencia de edad es de tres años o menos y todas las partes consienten plenamente.
Sin embargo, la Comisión de Servicio Civil dictaminó que las acciones de la maestra “excedieron radicalmente los límites profesionales básicos requeridos de un maestro”.
La maestra, quien se disculpó por el incidente, lo describió como un “evento único” y afirmó que le había “arruinado la vida”, sin querer “dañar a su familia”. En una audiencia, explicó que tuvo las relaciones sexuales porque su esposo estaba en servicio de reserva y ella se sentía “sola y en crisis”.
El Ministerio de Educación ha condenado “severamente cualquier desviación de los valores docentes y la confianza depositada en el personal educativo”, subrayando que este caso implicó una “excepcionalmente grave traición a la confianza pública” en el sistema educativo y en los padres que confían a sus hijos a los maestros.
Las reacciones han sido variadas. El padre de uno de los estudiantes involucrados expresó su incredulidad, señalando que la maestra no era la profesora de su hijo. Sin embargo, uno de los estudiantes reveló que el incidente era “bien conocido en la escuela”, donde ella “coqueteaba” y “fumaban con ella durante el recreo”, haciéndolos sentir que era su “amiga”. Este estudiante añadió que “no conoce a ningún estudiante de nuestra edad que no tendría relaciones sexuales con una maestra que se ve así y que inició la relación”.
Por otro lado, Yael Tal-Po’a, jefa de la división de educación de la Asociación de Centros de Crisis por Violación en Israel, se mostró mucho más crítica. Tal-Po’a consideró el incidente como una violación, argumentando que “no pudo haber consentimiento libre en esta relación por su naturaleza”.
Criticó la “leniencia” (indulgencia) de la comisión al tratar casos de abuso de estudiantes varones, afirmando que la falta de reconocimiento social del abuso masculino “exagera el trauma y lleva a la subnotificación”. Para ella, el castigo impuesto, al no prohibirle permanentemente trabajar con menores, es “inconcebible” y demuestra una “tolerancia de la comisión”.

