Escalas y recursos
Sobre el narcotráfico, hay imaginarios globales que intervienen en el modo en que nos explicamos qué está pasando en nuestras ciudades: se mezcla a las organizaciones colombianas o mejicanas, o incluso a algunas grandes de Argentina, con los vendedores de barrio.
A todos se los clasifica como “narcos”.
En ese escenario, aparecen el fallo de Casación de abril y el reciente de un tribunal cordobés; en la necesidad de distinguir entre los actores involucrados, para aplicar penas proporcionales a la gravedad social que representan.
Abren el debate, sin duda, porque existe una constante demanda social para combatir los quioscos de la droga (la cara “visible” del narcotráfico a los ojos ciudadanos) y se pretende, con razón, que sean erradicados. Del otro lado están los que afrontan y a veces sufren los procesos en los tribunales, lentos para administrar justicia. En el medio, surgen preguntas sobre cómo se asignan recursos, tanto en la Policía como en la Justicia, para enfrentar a los chicos y grandes actores de la droga. Y sobre si atacar a unos no sirve para ocultar a otros.

