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"Es injusto que traten a la gente como muebles"

Joan Mac Donald, miembro del Servicio Latinoamericano, Africano y Asiático de la Vivienda Popular, disertó en Córdoba. Sostuvo que el mejoramiento de barrios se aplica "cuando la villa no molesta ni interfiere".

30 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
"Es injusto que traten a la gente como muebles"

Joan Mac Donald es una arquitecta chilena con amplia trayectoria en lo que se refiere a situaciones de pobreza urbana. Fue subsecretaria de Vivienda y Urbanismo de Chile entre 1990 y 1994; además de desempeñarse como consultora para diferentes agencias internacionales. Trabaja en la selección de proyectos en el Servicio Latinoamericano, Africano y Asiático de Vivienda Popular (Selavip) y estuvo en Córdoba invitada por la Universidad Católica para disertar sobre urbanizaciones y tugurios.

-¿Qué es más recomendable: el traslado o el mejoramiento de las villas?

-En América latina y en el mundo en general, a los ministerios no le gustan los mejoramientos. Siempre enfatizan los barrios nuevos. Y la razón es que detrás de eso está el sector de la construcción, que hace su negocio, como lo hay también en la tierra. Y el segundo gran negocio es que cuando uno construye a nuevo y saca la gente, despeja terrenos que a veces son muy valiosos con otros fines. El peligro de ser trasladado hacia la periferia y hacia nuevos barrios es permanente en todo el mundo. Pero en América latina es especialmente así, porque es un continente muy urbanizado y porque los pocos que van quedando dentro de la ciudad, molestan. El mejoramiento de barrios generalmente se aplica cuando la villa no molesta ni interfiere.

-Selavip apuesta al mejoramiento.

-Nosotros no hacemos proyectos, sino que apoyamos proyectos de otros. En Asia, por ejemplo, apoyamos la filosofía de dejar la gente donde está. Las grandes ciudades, como Bangkok, que tuvo por mucho tiempo esta política de sacar la gente pobre del centro, encontraron programas para que la gente se quede con beneficios para la ciudad completa. Ese tipo de proyecto lo apoyamos, pero en otras partes no se puede, porque por ejemplo en Zimbabue no se puede ir contra un gobierno que lo único que quiere es sacar a la gente y para hacerlo queman las casas. Y en ese caso, hay que construir viviendas nuevas. La línea que une cualquier alternativa que nos presentan, es que la gente sea quien decide. Porque cuando realmente hay que sacar a la gente porque no hay alternativa, hemos encontrado que se puede negociar. Se pueden negociar plazos, que es distinto a que llegue la Policía y los saque, que cuando llega un proceso en donde se establece un plazo. No soy absolutamente contraria a las erradicaciones, porque hay casos en que la ciudad que crece requiere nuevos espacios y hay que acomodarse. Lo que es injusto es cuando a la gente la tratan como muebles.

-Eso produce choques.

-Lo que sucede en América latina es que la gente se asesora con grupos de profesionales o activistas "urbanos", que no es una mala palabra, y tienden a ir a la lucha. Y eso no suele dar resultados, generalmente pierden. Entonces encuentro más efectivo los mecanismos de negociación, y han funcionado cuando de los dos lados hay buena predisposición. Es una estrategia más fina que ese blanco y negro que suele ser...

-...la topadora.

-Claro, que llega y saca todo. Y eso todavía pasa. En Ciudad del Cabo hacemos casas de lata porque la forma de eliminar a la gente es con un fósforo. Eso es más barato que la topadora, una costumbre que viene de tiempos de la colonia.

-¿Se apunta a la multiplicidad de actores?

-Sí, tiene que entrar el actor político, las universidades, los sectores privados, para llegar a un consenso que a todos les convenga. Si eso funciona, entonces se llega a buenos proyectos.

-Hay un problema que parece común: los traslados o las mejoras se plantean siempre años después de que un asentamiento se consolida. ¿Existe un mecanismo viable para tratar el problema en el inicio, cuando las familias recién se están asentando?

-Hay pocos. Curiosamente hay una especie de ceguera respecto de ese tema, porque uno sabe perfectamente que se pueden calcular los espacios que necesita una ciudad. Y es mucho más barato prever lugares donde se pueden asentar que dejar que se pongan en cualquier lado y demoler. El costo político es mayor y el económico es tres o cuatro veces mayor. Entonces uno se pregunta por qué un planificador urbano a cargo de una ciudad no dice "mire, está llegando tanta gente y póngase acá", y da las facilidades y ordena el territorio.

-¿Por qué se siguen multiplicando los asentamientos, cuando ya no hay grandes migraciones?

-La falta de nuevas viviendas se genera por creación de nuevos hogares, incluso inciden las altas tasas de separación que generan nuevas necesidades de vivienda. Y eso se suma al crecimiento demográfico y a las migraciones y que hacen que las familias sean cada vez más chicas, pero en mayor cantidad. Y si eso se anticipa, se ofrecen alternativas a tiempo, se evitan los asentamientos forzados.

-Existen villas que tienen décadas, y ya tienen un factor de inserción laboral y cultural muy fuerte.

-Pero por ejemplo, uno puede variar las distancias radicando racionalmente cerca de las fuentes de trabajo, y colocar vías de transporte subsidiadas. Yo prefiero los mejoramientos, porque ya hay un casco que hasta puede tener un valor cultural. Pero a veces se puede descomprimir con un poco de radicación, no todo es blanco o negro. Por eso se tiene que trabajar con la gente.

El caso Córdoba

Selavip trabaja en Córdoba apoyando un programa llevado a cabo por la Universidad Católica en Villa Rivadavia, al sur de la Capital, donde estudiantes guiados por profesores trabajan mejorando las viviendas de los vecinos.

-¿Cómo evalúa el trabajo que se hizo en Córdoba?

-Lo encuentro muy interesante, porque casi no hay experiencias similares en otras escuelas de arquitectura. Creo que la gente de la villa lo reconoce, y ganan ambos. Me parece que ganan más los estudiantes que los vecinos, porque el objetivo es sensibilizar a los alumnos. Desde el punto de vista de la efectividad, como solución no es por eso que apoyamos este proyecto. La base es que todo está funcionando con mucha seriedad.