En Córdoba faltan opciones gratuitas para tratar las adicciones graves
El Ipad es el único centro público con internado. Pero está saturado y en pésimas condiciones. Casi todas las comunidades terapéuticas son privadas o de ONG.
El avance del narcotráfico en Córdoba está haciendo estragos en la salud y en la vida de adolescentes y jóvenes de distintos estamentos sociales. Pero mientras que los casos más graves de los sectores medios y altos pueden acceder –mediante el pago– a tratamientos efectivos en comunidades terapeúticas privadas o de ONG especializadas, los adictos pobres –sin ayuda del Estado– casi no tienen adónde recurrir en busca de recuperación."Tengo un listado de 80 chicos consumidores de paco que necesitan de manera urgente un largo y trabajoso tratamiento de recuperación que incluya internación y desarraigo", expresó el padre Mariano Oberlin, párroco de una de las zonas de Córdoba devastadas por la droga. "Pero no tenemos recursos para pagarles lo que cuesta un tratamiento en una institución privada –agregó–, sin becas estatales no podemos hacer nada; y el destino de estos chicos es la cárcel o lo peor".Oberlin sabe de lo que habla. Junto con laicos y recursos de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), sostiene una casa donde viven 10 chicos que están en recuperación, y que recibe todos los días a otros 15 que van y vienen.Pero el listado que menciona el cura, que incluye en su mayoría a consumidores de paco, espera otra solución.Internar a un joven en una institución privada tiene un costo de tres mil a cuatro mil pesos por mes. Y para que un tratamiento sea efectivo se requieren por lo menos dos o tres meses.El Ipad sigue colapsado La opción pública y gratuita más concreta es el Instituto Provincial de Alcoholismo y Drogadicción (Ipad), de barrio Juniors, pero está colapsado como desde hace varios años.Tanto el pabellón para mujeres como el de varones están repletos de personas que afrontan adicciones graves, la mayoría de ellas judicializadas. Y el colapso no sólo impide nuevos ingresos; también afecta la calidad y la efectividad de los tratamientos.En la misma cuadra que el Ipad está la Casa del Joven, una institución pública de salud mental para chicos de 14 a 20 años con problemas de consumo de sustancias, trastornos alimentarios, entre otras cosas. Tiene servicio de guardia, admisión y consultorio externo, pero no tiene internación y los casos que requieren un tratamiento más exigente tampoco encuadran allí.Las otras opciones como los hospitales públicos pueden servir para atacar las crisis de intoxicaciones graves, pero están lejos de asumir el rol de las comunidades terapéuticas que es tan necesario.El sacerdote Pablo Viola es el responsable de la Pastoral de Adicciones de la Arquidiócesis de Córdoba, que desde hace un par de años se ha preocupado en brindar asistencia e información a quienes padecen estos males.Consultado acerca de la carencia de la oferta pública, señaló: "Aunque no es lo mismo 'público' que 'gratuito', la red de lugares que ofrece el Estado para esto es escasa. Habría que intensificar e incrementar el presupuesto público para toda esta problemática, por ejemplo en becas o subsidios para apoyar los proyectos y las instituciones que pueden resultar accesibles para los sectores más vulnerables".Becas, respuesta transitoria Consultada al respecto, la coordinadora de Prevención de la Secretaría de Prevención y Asistencia de las Adicciones, Ruth Barros, dijo que la internación es el último remedio al que se acude en estos casos, pero dio por cierto que la oferta pública para esa necesidad "no alcanza" a satisfacer la alta demanda que se está produciendo. Dijo que en el Gobierno provincial se están analizando varios proyectos concretos y que "el gran anhelo es poder ofrecer una comunidad terapéutica de calidad a la que tengan acceso las personas de menos recursos". Barros confirmó que, mientras tanto, la respuesta del Estado es "tramitar becas" para que los jóvenes con adicciones graves puedan ser admitidos en las instituciones administradas por privados o por ONG. Y, en este sentido, aconsejó a aquellos que afrontan estos problemas a dirigirse al exhospital San Roque, en el Centro de la ciudad, donde funcionan consultorios y servicios de asistencia.
Un listado de 80 chicos consumidores de paco
Desde Müller. El cura Mariano Oberlin pide asistencia para la recuperación de adictos al paco.
Entre $ 3.000 y $ 4.000. Es lo cuesta la internación mensual de un adicto para su recuperación. Los tratamientos demandan varios meses.

