El Museo de Mineralogía hace un año que está cerrado
Es el más importante del país. La causa: un conflicto edilicio entre la Facultad de Ciencias Exactas y la Academia Nacional de Ciencias.
Hebe Gay ya no viene al edificio del Museo de Mineralogía Alfredo Stelzner de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). No se lo recomiendan porque le hace mal al corazón. Hebe tiene 83 años y fue directora por casi cuatro décadas de esta institución fundada en la presidencia de Domingo Sarmiento, cuando decidió contratar una decena de científicos europeos para iniciar estudios sistemáticos de los recursos naturales del país.Le da tristeza y bronca ver que el museo hace ya un año que no funciona. Cuando ocurrió eso, enfermó. El museo ahora es un montón de cajas apiladas con muestras centenarias en una habitación dominada por la humedad. Y la sala de exposición tiene todas las vitrinas a medio terminar con algunas rocas en el suelo cubiertas por nailon.Tiene cerca de 800 minerales diferentes, lo que lo convierte en el museo con más diversidad del país. En el mundo hay 4.300 minerales catalogados.También posee la colección más completa los minerales descubiertos en Argentina. Entre ellos, están la famatinita, hallada en 1873 por Stelzner, el fundador del museo, y la benyacarita, descubierta por Hebe en 1990."En su tiempo fue reconocido como el mejor de Sudamérica. Hasta 2008 venían estudiantes de varias universidades a investigar aquí, pero ya no pueden", cuenta Hebe, quien ya renunció a la dirección ad honórem.En su última época, el museo funcionó en un salón de la Academia Nacional de Ciencias sobre la calle Vélez Sársfield al 200. Pero esta institución decidió restaurar sus espacios históricos en 2009 y 2010, por lo que el museo debió embalarse. Y así quedó.La Academia le dio un lugar similar al que tenían, pero sólo para la sala de exhibición. "Necesitamos espacios para guardar más muestras, oficinas y un laboratorio para investigar. Dicen que estamos ocupando esos espacios y quieren que nos vayamos", cuenta Hebe, que paradójicamente es miembro de la Academia.Una pareja de turistas porteña golpea la puerta. Dicen que quieren visitar el museo. Hebe suspira: "Hace más de un año que no funciona". Entre libros, apuntes y cajas, muestra unas piedras nuevas que donaron al museo ex alumnos suyos, y otras de colegas, como una hermosa rodocrosita catamarqueña que nunca fue exhibida. "Ya ni sé cuántas piedras he donado al museo. Me las regalan a mí, pero si esto sigue así me las voy a llevar", dice.

