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El fervor patrio aún no está en la calle

Las dependencias oficiales están embanderadas. Pero son pocas las viviendas adornadas. Buena venta de insignias.

19 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
El fervor patrio aún no está en la calle

Un niño de unos 6 años saltaba de la mano de su madre con un set de bandera y copa mundialista de plástico por de Duarte Quirós y Vélez Sársfield a las 6 de la tarde de ayer. Su madre caminaba rápido y casi no lo escuchaba hablar. Doblaron la esquina e hicieron malabares para cruzar frente al Teatro del Libertador, en remodelación a contrarreloj. Luego, se perdieron en el Patio Olmos, que luce una escarapela gigante.

Faltan siete días para el Bicentenario y 22 para el Mundial. Por uno u otro motivo, la ciudad comienza a vestirse de celeste y blanco. Pero falta mucho para que parezca que hay verdaderas ganas de honrar los 200 años del primer gobierno patrio.

A esta alguna no sobran insignias bicolores en balcones y ventanas. Las reparticiones públicas, algunos monumentos (no todos) y las iglesias se han esmerado -con mayor o menor entusiasmo- en lucir festivas. También los negocios de la peatonal se subieron a la ola de cartelería que plantó la Municipalidad de Córdoba en pérgolas, puentes, CPC, la Mujer Urbana y en algunas luminarias. A simple vista, parece que el sentimiento patriótico no terminó de instalarse en la gente. Salvo las banderitas que repartieron dos radios a los automovilistas, el lunes y ayer, es muy raro encontrar viviendas particulares embanderadas. Con suerte, se encuentra alguna en las principales avenidas. En la Plaza España, sólo asoma una banderita en un departamento de los muchos que miran hacia a rotonda.

Un recorrido realizado por La Voz del Interior en los puntos neurálgicos de la Capital arrojó un paisaje todavía algo gris. Hospitales y escuelas sin guirnaldas, la iglesia Del Carmen envuelta en grandes insignias, igual que la Iglesia Santo Domingo y la Compañía de Jesús, dependencias oficiales con banderas que acusan el paso de los años y otras flamantes y, salvo excepciones, ningún adorno en las principales calles que cruzan la ciudad. "Todavía falta, ya se va a llenar", decía Carmen, cuando colgaba cintas en una librería de calle Corrientes.

Quizá Carmen tenga razón, a juzgar por lo que cuenta Pablo. El hombre instaló ayer su puesto callejero bien argentino frente al Hiper Libertad en Rodríguez del Busto. En su primer día vendió 100 banderitas para autos. A cinco pesos cada una, se agotaron. Las más grandes de 10 y 30 pesos también salieron, aunque no tanto. "Vendí banderas y camisetas. No sé si por el Bicentenario o porque se acerca el Mundial", dice Pablo. En cinco minutos tres personas preguntaron precios por los gorros (a 20 pesos) y por las camisetas con el 10 de Messi (entre 25 y 50 pesos). "Tuve que buscar 500 banderitas más. Las cose mi mujer", dice Pablo, conocido en las canchas de fútbol locales.

En la 9 de Julio, Paolo también tiene esperanzas en las "fiestas patrias" (25 de Mayo y 11 de junio, comienzo del Mundial). "Se vende poco, no hay plata. Las banderas las hacemos nosotros y las vendemos para sobrevivir y pagar un crédito chiquito que tenemos", cuenta.

Más allá, en la Manzana Jesuítica, la Coalición por una Radiodifusión Democrática realizaba una radio abierta por la aplicación de la nueva ley de medios. A unos metros, entregaban folletos patrióticos de la concejala Olga Riutort (con escarapela y todo), que pedía por un Bicentenario de trabajo, educación, salud, paz y progreso. "Viva la patria", rezaba esta otra postal ciudadana. !Viva!