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El femicida que mató dos veces en Salta: dos familias unidas por el mismo drama

Herrera mató a su pareja en una visita íntima. Lo mismo hizo en 2006, cuando asesinó a quien era su esposa durante un encuentro en la cárcel. 

06 de enero de 2017 a las 02:09 p. m.
El femicida que mató dos veces en Salta: dos familias unidas por el mismo drama
DOBLE FEMICIDA. Herrera volvió a matar en una visita íntima.

El hombre salió de la celda donde tenía una visita íntima, buscó a un guardiacárcel y le dijo que había matado a su pareja. Fue ayer en el penal de Villa Las Rosas, en Salta. El femicida Gabriel Herrera volvió a matar, por segunda vez, durante una visita en la cárcel.

Todo ocurrió poco después de las 14, cuando Andrea Neri entró al penal y se encontró con Herrera. Llevaba al hijo de ambos de apenas dos meses. Fueron a la celda 372 y estaban solos porque iban a tener una reunión íntima.

Al poco tiempo, Herrera salió de la celda con el bebé en brazos y anunció lo que había hecho.

En Salta aún no se explican cómo fue que el preso tenía autorización para mantener encuentros íntimos con los antecedentes que tenía: en 2006, Herrera asesinó a su entonces esposa Verónica Castro durante una visita en la cárcel de Metán, donde estaba preso por estafa y robo calificado.

Apenas conocido el femicidio, el Gobierno de Salta dispuso la intervención del penal, desplazó a su jefe y ordenó investigar el caso. Este viernes se conoció que Andrea murió de varias heridas punzo cortantes en la zona del cuello, provocadas con un tallador de madera, una herramienta que se usa en los talleres de carpintería.

Dos familias, el mismo drama

Ayer, en las afueras del penal, un hombre y una mujer se fundieron en un abrazo y lloraron juntos. Eran el papá de Andrea y Ángelica Jorge, la mamá de la mujer que Herrera mató hace 10 años.

Angélica relató que meses atrás se encontró con Andrea en el penal y tuvieron un breve diálogo, que reprodujo El Tribuno.

- ¿De cuántos meses estás?

- Ocho.

- ¿Estás cansada?

- Sí...

- ¿Vos lo venís a ver a Herrera, no?

- Sí.

- Mirá, ¿sabés qué? Yo soy la mamá de Verónica Castro, la chica que él mató en Metán. Tené cuidado, hija. Ese tipo no sirve, no entrés, no lo vengás a ver más. No sirve. Ese chico es un asesino.

Apenas supo del nuevo femicidio, Angélica fue a ver a los familiares de Andrea. "Así como me dejó hace diez años a mí con dos nietos, ahora dejó a su hijito sin madre", dijo la mujer.

El 26 de marzo de 2006 Herrera mató a su hija, quien había ido a visitarla junto a sus dos hijos de 9 y 4 años y su madre. Herrera dijo que se sentía mal y Verónica fue a acompañarlo a la enfermería.

"Él la llevó por un lugar, habló con un guardia, la hizo pasar como para una visita privada y ahí le dio contra la pared, la tiró al suelo y con una remera roja la ahorcó", recordó Angélica.

Subordinación

"Una oportunidad no se le niega a nadie", "hay que saber perdonar", "si se arrepiente de sus pecados entonces ya está en el buen camino", "los milagros existen", "el amor todo lo puede". En un análisis sobre lo ocurrido, el psiquiatra Enrique Stola menciona esas creencias arraigadas.

"Los macho-violentos son estafadores afectivos, increíblemente egoístas que solo desean valorizarse a sí mismo siendo dueños y señores de la vida de las mujeres. Ellas realmente se enamoran y los desean. Les sucede lo que a todas las personas que cuando nos enamoramos estamos sumamente vulnerables y no imaginamos que el otro puede manipularnos, generarnos culpa y confusión, agredirnos psicológicamente, sexualmente y llegar a golpearnos o matarnos", escribió Stola.

"Cuando la mujer empieza a darse cuenta de que algo está mal ya es tarde, ya se encuentra en una posición de subordinación, de dependencia del dominante macho-violento”, añade.