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El ausentismo escolar impacta fuerte en el rendimiento

En Matemáticas el 31,7% de los alumnos secundarios de Córdoba se ubica por debajo del nivel básico en las pruebas Aprender. Entre los que tienen más de 24 faltas al año, el 42,8 % no tiene conocimientos mínimos.

09 de junio de 2017 a las 12:01 a. m.
El ausentismo escolar impacta fuerte en el rendimiento
“Chupina”. El último año del secundario es el más crítico a nivel de faltas. Los alumnos reconocen que faltan casi un mes. (Antonio Carrizo / archivo)

Tres de cada 10 alumnos del último año del secundario en Córdoba faltan a clases más de 18 días al año. Según lo que declaran los propios adolescentes, se ausentan casi un mes o más durante el ciclo escolar.

El 16,5 por ciento de los estudiantes registra entre 18 y 24 inasistencias y el 12 por ciento, más de 24. Como consecuencia, los estudiantes que se ausentan más, tienen un rendimiento inferior en todas las asignaturas.

Los datos surgen de las pruebas Aprender, el operativo de evaluación nacional que se hizo en octubre del año pasado y cuya información fue publicada por completo la semana pasada por el Ministerio de Educación de la Nación.

Los alumnos con mayor cantidad de faltas al año obtienen peores resultados en todas las materias evaluadas.

En Matemáticas, en general, el 31,7 por ciento de los alumnos presenta un rendimiento por debajo del nivel básico. Sin embargo, el porcentaje se eleva de manera considerable en aquellos que acreditan más de 24 faltas al año: el 42,8 por ciento no alcanza los conocimientos mínimos.

Además, sólo el 24,4 por ciento de quienes tienen mayor cantidad de inasistencias obtiene un rendimiento entre satisfactorio y avanzado en esa materia. Hay que considerar que el promedio del rendimiento más sobresaliente es del 39,4 por ciento.

Por el contrario, los estudiantes que faltan menos de ocho veces al año acreditan un desempeño superior: 45,4 por ciento obtiene buenos resultados. Seis puntos porcentuales por encima del promedio y casi el doble por encima de quienes se ausentan de clases con frecuencia.

En Lengua ocurre algo similar, aunque las brechas no son tan pronunciadas como en Matemáticas.

“Es un indicador que estamos trabajando en los últimos años porque es un elemento que antecede la línea del fracaso escolar”, explica Delia Provinciali, secretaria de Educación de la Provincia.

Y apunta: “Un estudiante que falta en reiteradas oportunidades, también interrumpe el proceso que implica tener continuidad en los estudios. Los desarrollos de cualquier espacio curricular tienen que ver con una secuencia que implica llegar a niveles de complejidad que supone conocimientos previos o básicos”.

Los datos ratifican un estado de situación preexistente ya revelado por evaluaciones internacionales previas.

De acuerdo con las pruebas Pisa de 2012, el ausentismo de los estudiantes argentinos era el más alto en el mundo en el nivel secundario. En una lista de 65 países, la Argentina ocupaba el último lugar, debido a que el 58,1 por ciento de los alumnos habían faltado al menos una vez a clase durante dos semanas. China y Japón sólo registraban dos por ciento de ausentismo escolar.

“La inasistencia es un indicador que estamos mirando de manera particular. Forma parte del oficio de estudiante que hay que empezar a construir desde el nivel inicial para que, al llegar a la secundaria, esta rutina esté consolidada. Es un indicador clave para sostener las trayectorias en las escuelas”, opinó Provinciali.

Las otras ausencias

“Es cierto que los chicos faltan, pero también faltan los docentes y los directivos. No es sólo un problema de los estudiantes, sino de la dinámica de la secundaria. Sería importante pensar si las ausencias de los docentes no generan ausencias de los alumnos o desinterés”, plantea Silvia Servetto, directora de la Escuela de Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba.

En este sentido, Servetto explica que las estadísticas no reflejan la manera en que funcionan las escuelas. “¿Cómo lee el alumno la ausencia del docente? Como que no quiere estar con ellos y eso afecta de manera negativa su subjetividad”, agrega.

Para Servetto, hablar de “rendimiento” supone un posicionamiento ideológico. “Hablaría de aprendizaje y de aprendizaje diferenciado. Desde una ideología tecnocrática se podría hablar de rendimiento, pero la escuela no es como una fábrica”, sostiene.

Por otra parte, Servetto asegura que las instituciones que sostienen proyectos que comprometen a los estudiantes y a la comunidad funcionan bien. “Habría que ver si el ausentismo es alto en las escuelas que tienen proyectos con actores involucrados. Es probable que no porque los procesos de socialización se producen desde otro lugar”, opina Servetto.

El impacto de repetir el año

¿Cuánto influye en el desempeño de un alumno que está finalizando su escolaridad haber repetido en la primaria o el secundario?

Si se analiza el desempeño en Lengua de los estudiantes de sexto año que nunca se quedaron de grado en la primaria se observa que a mayor cantidad de veces que repitieron, menor rendimiento.

Entre los estudiantes que nunca repitieron, el 16,3 por ciento logra un nivel por debajo del básico. Entre aquellos que repitieron tres veces o más, el 45,8 por ciento no alcanza los saberes mínimos.

La situación es similar cuando se observa el rendimiento de quienes se han quedado de curso en el secundario. Entre los alumnos que aprobaron todos los años en tiempo y forma, 57,1 por ciento logra un rendimiento satisfactorio o avanzado en Lengua. Mientras que obtiene un nivel similar, el 34,8 por ciento de quienes se quedaron de curso tres o más veces.

Tres de cada 10, con más de 18 faltas en sexto año

Esa fue la respuesta mayoritaria en el último curso del secundario.

De acuerdo con las pruebas Pisa de 2012, el ausentismo de los estudiantes argentinos era el más alto en el mundo en el nivel secundario. En una lista de 65 países, la Argentina ocupaba el último lugar, debido a que el 58,1 por ciento de los alumnos habían faltado al menos una vez en dos semanas.