No exigen delantal porque los papás no pueden comprarlos
“Acá a los nenes los traemos con cualquier ropa porque no tenemos para un uniforme o guardapolvo”, dice María José.
"Acá a los nenes los traemos con cualquier ropa porque no tenemos para un uniforme o guardapolvo", dice María José.Es mamá de un alumno que no falta al jardín de infantes. Sobre una calle de tierra, en medio de la localidad de Malvinas Argentinas y rodeada de precarias viviendas está la Escuela Héctor Valdivieso.
En la puerta, algunas mamás esperan que los chicos del turno tarde, muchos de ellos con sus caritas sucias y zapatillas rotas, salgan de clase. Están preocupadas porque en sus cuentas no encontrarán más los 180 pesos, 220 desde este mes, que usaban hasta para la comida. Sus hijos asisten a una escuela privada, aunque nunca pagaron una cuota y ni siquiera un aporte a una cooperadora.
Es la única que hay en la zona y funciona gracias a la Congregación de Hermanos de La Salle, que la mantiene en pie. Los padres se encargan, además, de juntar plata a través de ferias de plato, la realización de bingos o rifas. La escuela tiene un ropero comunitario y un comedor en el que se alimentan los cerca de 400 alumnos que asisten al doble turno.
“Si esta escuela no existiera, tendríamos que mandar a los chicos al otro lado de la ruta en un transporte que cobra $ 200 por mes”, dicen las madres. Muchas no pueden comprar siquiera zapatillas”. La decisión “nos mata a todos”, dicen.

