Cada vez demoran más en recibirse
Los estudiantes tardan 9,2 años en promedio para egresar. Entre 1996 y 2008, la duración real de las carreras se incrementó un año.
"Mientras cursé la carrera, trabajé. Decidí priorizar la experiencia laboral", confiesa Daniela, una estudiante de Diseño Industrial que todavía no finalizó sus estudios y que trabajó durante toda la carrera.
Por necesidad, independencia o experiencia, más de la mitad de los alumnos de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) trabaja. Ésa es la principal causa que explica por qué los estudiantes de la Casa de Trejo tardan cada vez más en egresar. Para algunos jóvenes trabajar es una señal de independencia, una elección, pero para muchos más es el ingreso que les permite estudiar.
La rigidez del sistema universitario no ayuda. Muchos estudiantes trabajan de lo que estudian, pero esto no es reconocido en la curricula. Pocas carreras promueven las prácticas preprofesionales como en otros países, lo cual permitiría formar egresados con experiencia profesional, algo que reclama el mercado laboral.
Hebe Goldenhersch, vicerrectora de la UNC, señala el alto porcentaje de estudiantes trabajadores como la clave en el retraso aunque aclara que existen muchas causas que varían con la carrera. "En casi todas las carreras no está mal que trabajen porque salen mejor formados. En encuestas detectamos que los que demoraron más por trabajar estaban más conformes con su desempeño", destaca.
Sobre las prácticas preprofesionales, la vicerrectora entiende que en el futuro se va a intensificar el reconocimiento académico del trabajo porque los nuevos planes de estudios ya incluyen las prácticas preprofesionales en la curricula.
Números. El promedio de la duración real de 13 carreras en 1996 fue de ocho años (en teoría una carrera dura cinco o seis). En 2008 esa cifra se elevó a 9,2. Un caso extremo (no incluido en el cálculo del promedio) es Ingeniería Electrónica. Mientras que sus egresados de 1996 tardaron 8,8 años promedio en egresar, en 2008 esa cifra trepó a 18,8.
Goldenhersch ubica en el otro extremo a las carreras de la Facultad de Matemática, Astronomía y Física (Famaf), en las cuales la duración real coincide con la teórica (cinco años). Sin embargo, en Famaf es muy alto el porcentaje que abandona.
La demora en el cursado se torna en un círculo vicioso, porque la vida de estudiante comienza a superponerse con la llegada de los hijos y el reclamo paterno de independencia económica. Pero hay otros factores propios de la universidad que deben cambiarse. Entre ellos, Goldenhersch señala la carga horaria, el régimen de correlatividades, las "materias filtros" y la masividad de los cursos.
"En estos últimos años se están haciendo cambios para contener a los estudiantes con gabinetes psicopedagógicos y regímenes de tutorías, en especial en primer año", asegura.
La vicerrectora cree que no es deseable que las carreras se prolonguen, pero entiende que eso no significa que haya que tomar medidas drásticas. "En última instancia, es preferible que muchos estudiantes completen sus carreras, aunque algunos se extiendan en su cursado, antes que sancionar ese alargamiento y tener pocos profesionales que hayan terminado en el tiempo establecido", dice.
El caso de Químicas. En la Facultad de Ciencias Químicas funciona un régimen de enseñanza con dos particularidades: reconoce la categoría de alumno pasivo (estudiantes que no aprobaron dos materias en un año) y un mecanismo de reválida para quienes tardan demasiado tiempo en finalizar.
"La pauta de rendimiento académico mínimo (régimen de alumno pasivo-activo) es muy criticable y lo estamos revisando, pero en general obliga a los chicos a no perder el ritmo de la carrera", explica Velia Solís, decana de la facultad.
Este régimen figura dentro de la Ley de Educación Superior (artículo 50º) pero ninguna otra facultad de la UNC lo aplica. Solís aclara que el sistema no es matemático y que un gabinete psicopedagógico revisa caso por caso. Además, existen excepciones como enfermedad grave o "fuerza mayor", pero trabajar no puede tomarse como causa.
Rodolfo (40 años) estudia Bioquímica desde 1994. Problemas económicos y familiares lo obligaron a estirar los años de estudio. Recayó en la categoría de alumno pasivo, apeló la medida y recibió apoyo del gabinete psicopedagógico de la facultad. "La psicóloga me hizo entender que había que seguirla peleando", dice. Ahora está nuevamente con la soga al cuello. "Me pusieron como plazo para terminar la carrera el año que viene, sino tengo que rendir una reválida del ciclo superior", comenta.
Cuando un alumno pasa más de cinco años sin concluir uno de los ciclos de la carrera, debe rendir reválida. "Los contenidos se actualizan rápidamente, entonces se pretende que tenga los conocimientos para cursar las materias que le faltan", argumenta Solís.

