Dime cómo es tu familia y te digo cómo veraneas
Las nuevas configuraciones familiares obligan a negociar con ex, hijos previos y propios. Algunas también suman a los abuelos.
El amplio espectro de la clase media abarca un buen número de configuraciones familiares, que van del formato unipersonal al ensamblado o extendido. Todos salen de vacaciones. Casi nadie quiere "ir a trabajar", es decir, tener que limpiar, lavar y cocinar. De ahí que repartir las obligaciones domésticas o buscar hospedaje que ofrezca esos servicios sean parte de una negociación previa e imprescindible. No es casual que las vacaciones nos dejen más gordos, y relajados. Combos más comunes
Parejas con hijos de matrimonios previos. Angelita tiene un hijo; Fernando, tres. Entre ambos adultos ganan menos de 20 mil pesos mensuales, cifra que gastaron para alojarse una quincena, cerca de Pinamar.
No "imaginan la vida" con menos de tres semanas de vacaciones. Sin embargo, consideran que dos son "más que suficientes", para estar los seis juntos. Cabañas o aparts deparan cierta independencia, ya que suelen contar con dos habitaciones, dos baños y un estar, más cocinita y parrilla. Vuelven pensando que les queda una semana, para Angelita y Fernando solos, adonde "nos dé el cuero". A este arreglo arribaron tras cinco años de vida en común. Casados, con hijos y madres viudas o separadas. Mariela y Gustavo rondan los 45 años y tienen cinco chicos. Siempre les gustó incluir a sus respectivos progenitores.
Además, éstos ayudan con los gastos. Desde que murió el papá de Mariela y el de Gustavo “rehizo su vida”, es casi obligado invitar a las abuelas.
Los términos son bien claros: 10 días para ellos y los chicos; después se suman una semanita las abuelas. Los días que quedan las pasan “tranquilos, en casa”.
Solos o en pareja, con o sin hijos, muy amigueros. Rosalía ha tenido tres uniones, de las cuales le quedan dos hijos adolescentes. Siempre vacaciona en grupo y se inclina por el período de 21 días: 15 para veranear, y cinco o seis para ella sola.
Considera al veraneo como el “espacio ideal”, para estrechar vínculos con hijos y amigos.

