Día del Amigo, la peor amenaza del año en los restaurantes
Cada año se realiza en Córdoba la carrera de camareros.
El Día del Amigo es uno de los peores días para los mozos. En realidad, esta fecha no tiene nada en particular con relación a otras similares en las que la gente sale a celebrar a bares o restaurantes.Pero la prodigiosa memoria de los mozos parece tener un límite durante estos festejos. "Cuando son muchos los clientes, no queda otra que anotar. Más de 15, se anota", apunta Marcelo Ceballos, 37 años y mozo desde los 15, señalado en El Ruedo como uno de los "linces" del bar céntrico de la capital cordobesa.Entre pedido y pedido, José Ludueña, también mozo de El Ruedo, admite que el oficio de mesero es estresante. Tiene 54 años y 30 años en el rubro. Y no sólo lo dice por el esfuerzo que requiere acordarse de los pedidos, sino también por el trato con los clientes. "Cuando trasponés la puerta del bar, tenés que poner tu mente en blanco. Se hace difícil trabajar cuando los clientes están de mal humor", dice.Marcelo y José coinciden en que muchas veces no recuerdan quién pidió tal cosa, pero sí el lugar de donde provino el pedido."Lo más difícil es cuando hay mucha variedad en el pedido. Cuando son varias ensaladas, con distintos ingredientes, se hace complicado recordar", aporta Marcelo. Por señas Paola Salti tiene 35 años y es moza desde los 20. Trabaja en el bar Nuevo Capitolio, frente a Tribunales I. Señala que hay clientes habituales con los cuales basta una seña para encargar el pedido. "Cuando entra un cliente conocido yo ya voy pidiendo lo que sé que va a tomar", cuenta.Ella admite que fue forjando su memoria con los años. "Fui mejorando progresivamente. Al principio volvía a las mesas y repreguntaba. Pero es cuestión de práctica. En mi caso, trato de asociar los pedidos y me guío por mi memoria visual. Yo no anoto", asegura.Oscar Cabrera tiene 51 años y hace 30 que es mozo. Actualmente, trabaja en La Perla de calle Olmos. Dice que le exigen anotar los pedidos ("por comando"), pero asegura que si tuviera que hacerlo de memoria, no tendría problemas.Cada uno tiene sus métodos, pero la experiencia los lleva por caminos parecidos en la ejercitación de la mente. Algunos producen hasta envidia.
En carrera
En 2015 Santiago Mendizábal tardó 21 segundos en recorrer los 150 metros de la avenida Yrigoyen, una improvisada pista para la Carrera de Mozos. Con una mano llevaba en su bandeja una botella de vino y una copa con agua, que llegaron intactas. Mendizábal, mesero de La Perla, fue el ganador de la última competencia de ese 30 de agosto, en la categoría más joven.

