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Desalojados buscan ayuda

Virginia vendía DVD en la Terminal y se encontró con una familia que había sido echada de la pensión por deber un día. La llevóa su casa, pero quieren alquilar algo más grande.

26 de mayo de 2011 a las 12:01 a. m.
Desalojados buscan ayuda

Martes, 17 de mayo, 11 de la noche. María Ángeles (48) intenta vender su celular entre la gente de la Terminal de Ómnibus de Córdoba. Busca 75 pesos, como para pagar una pieza y pasar la noche. Su marido, Aldo (49), la espera en la plaza que está abajo de la Terminal, con sus tres hijos. Por su lado, Virginia vende DVD de música y películas, como hace todas las noches en el centro, la Terminal y de donde la llamen. Vio a María Ángeles, la escuchó, habló con ella y se animó. La invitó a pasar la noche en su casa. A ella, su marido y los tres chicos. Virginia (35) tiene dos hijos y pocas manos que la ayuden cuando necesita salir a repartir sus discos. Vive con Nahuel (11) y Sabrina (5). Ahora, los chicos tienen amigos las 24 horas: Cristian (12), Valentín (10, celíaco) y Marcelo (7).Ahora, las necesidades sobran de a montones en esta humilde casa de Alto Alberdi. Aldo vende artículos de limpieza casa por casa. Le va bien, siempre y cuando pueda salir. El fin de semana, los nervios le destaparon una gastroenteritis que no lo dejaba estar en pie. Le duele que lo hayan echado de la pieza que alquilaba en una pensión de barrio Güemes. Dice que se atrasó un solo día y que el dueño no le quiere devolver lo poco que le quedó: ropa, útiles de la escuela y algunos documentos. La historia. Los problemas para esta familia empezaron en marzo. Aldo era casero en una casa de Bialet Massé, pero uno de los dueños ocupó la casa y los echó a todos. Vinieron a Córdoba, deambularon por refugios, hasta que alquilaron la pensión. El nene de 7 pide galletitas, pero no hay. Se toma un mate. Está impecable. Había empezado con sus hermanos en un escuela de barrio Pueyrredón, ahora están anotados en la Monteagudo. Los papás cobran la asignación por hijo y un subsidio por desalojo que les dio la Provincia. Ahora quieren una casa grande, para alquilar entre todos. "Podemos pagar", avisan. Se llevan bien y las dos familias están muy solas. Quieren ayudarse y hacerse compañía. Les faltan muebles, ropa, heladera, una cucheta y "que vuelva el agua". La mamá ha sido durante años ayudante de cocina. "Es guapísima la flaca, me quiere lavar toda la ropa", bromea Virginia.