Los vendedores de motos explicaron sus reparos
Dicen que la norma carece de razonabilidad y que su aplicación práctica encontrará muchas dificultades.
Comerciantes que se dedican a la venta de motos y accesorios redoblaron ayer las críticas a la ley de los cascos patentados. Dicen que la norma carece de razonabilidad y que su aplicación práctica encontrará muchas dificultades. "La medida confirma que los dirigentes políticos que tenemos carecen de sentido común e imaginación y que al Gobierno sólo le interesa recaudar", cuestionó Javier Seminario, de la concesionaria Motorama. "Escuché que lo hacen para combatir los arrebatos. Es ridículo. Todos saben que existen mil lugares en Córdoba donde te hacen patentes apócrifas en un par de horas; lo mismo va a pasar con los adhesivos para el casco", apuntó el vendedor. "Hay un montón de maneras de controlar a quienes andan en motos ilegales. Basta con ver si coinciden los datos de la tarjeta verde con los del chasis y el motor de la unidad", precisó Seminario. "Sin dudas, la única finalidad de esta medida es recaudar, a costa del bolsillo de los usuarios de motocicleta", resumió.En términos parecidos opinó al respecto José Luis Wunderlin, motociclista y empleado en una concesionaria. "No tiene sentido esta ley. Soy motoquero de alma. Tengo tres motos y las uso con mi novia; o sea que voy a tener que tener seis cascos. Para colmo, los que uso cuestan como 2.500 pesos. ¡Es una locura! La única finalidad que tiene es juntar plata para el Gobierno", señaló el vendedor.Por su parte, Federico Michl, de Bondio Motos, dijo que se trata de una norma "absolutamente arbitraria e inflexible". "Esto demuestra que acá se vive improvisando y se hacen las cosas sin consultar a los que saben", reprochó.También plantearon el caso de quienes circulen con permiso provisorio, documentación que entrega el concesionario y que tiene vigencia de una semana, plazo que demora el registro para entregar la chapa con el dominio del rodado. "¿Qué sticker le van a poner al casco en esos casos", dijeron.

