Conducta, sanción e inclusión
Hay una cuestión de fondo: la falta de compromiso ciudadano con el espacio público, compartido por todos sus pares. Diego Marconetti.
El constante pedido de más control por parte del municipio en casi todos los problemas que tiene la ciudad de Córdoba es atravesado por otra cuestión de fondo: la falta de compromiso ciudadano con el espacio público, compartido por todos sus pares. Cuando se trata de buscar los responsables por la existencia de basurales se apunta a los carreros. Se omite, tal vez por hipocresía, un eslabón inmediatamente anterior: el vecino que hace uso de ese "servicio" que, por unos pocos pesos, hace "desaparecer" las podas o los restos de escombros del frente de sus casas. Sería muy inocente pensar que esos "usuarios" no saben que la basura terminará en algún terreno baldío de la zona, y perjudicando a varios vecinos que tienen que padecer los olores, roedores y alimañas que acompañan esos lugares. En definitiva, vecinos que perjudican a vecinos: un verdadero signo de incivilización y de inconducta ciudadana.Los más de 90 basurales de la ciudad son fruto de sus habitantes. Puede que para solucionar el problema haga falta mano dura municipal, y en ese sentido las cifras en el ranking de multas hablan por sí solas: las 124 actas labradas en 2009 por depositar escombros en la vía pública ponen en evidencia el poco interés municipal por sancionar a los responsables de arrojar ilegalmente sus residuos. Se puede agregar en ese renglón otra de las causas por las cuales la ciudad luce sucia: sacar la basura fuera de horario. La propia Municipalidad logró que se aumentara el monto que tienen que abonar estos infractores, so pretexto de empezar a solucionar el problema de los desechos desparramados por toda la ciudad. El año pasado, sólo por la basura fuera de hora, hubo 43 sanciones. Las herramientas para empezar a corregir las inconductas están, sólo falta la voluntad de aplicarlas. Por otro lado, se deben profundizar las acciones para incluir a los carreros en el circuito formal de la basura. Se avanzó en el área central con la implementación del punto verde de Base Mitre y con los zootropos, que permitieron abandonar la tracción a sangre. El resto de la ciudad todavía espera por políticas más activas de inclusión.La mesa tiene tres patas: conducta ciudadana, sanción a los infractores e inclusión de carreros. Mientras no se trabaje sostenidamente en esos aspectos, la ciudad seguirá condenada a ver cómo se multiplican los basurales de manera incontrolada.

