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Con 16 años, Matías logró terminar su primera novela de aventuras

Se llama "La mano roja" y escribirla le llevó tres años. No dejó que nadie la leyera hasta terminarla. La presenta el miércoles en la Academia Argüello.

26 de marzo de 2012 a las 12:01 a. m.
Con 16 años, Matías logró terminar su primera novela de aventuras
Matías, feliz. Lo más difícil de hacer fue ordenar el relato. Decidió no releer nada hasta terminar cada capítulo. La familia, orgullosa (Pedro Castillo/La Voz).

Matías Sánchez Sarmiento tiene apenas 16 años y ya cumplió uno de los grandes objetivos de su vida: escribir un libro. Es un relato de aventuras que inició hace tres años y que no le mostró a nadie hasta que le puso punto final. Se llama La mano roja y se presenta el miércoles a las 19 en su escuela, la Academia Argüello (Rafael Núñez 5675) de esta ciudad.

"Empecé a escribir mi libro a los 13 años. Siempre me gustaron las aventuras", cuenta Matías. Cruz Render, el protagonista de La mano roja , irá descubriendo sus poderes cuando busca rescatar un libro especial del incendio que arrasó con la Ciudad del Conocimiento.

Durante tres años, Matías no dejó de alimentar esa historia. “Nunca lo dejé, pero más de una vez tuve ganas. A veces era muy difícil, sobre todo cuando no sabía cómo contar las ideas que iban surgiendo, cómo hacer avanzar el relato”, dice. “El día que lo terminé, me sentí aliviado, y muy feliz”, asegura.

“Lo escribió él solo y no quiso nunca que nadie lo viera”, cuenta su papá César. “Está mucho mejor que el mío”, se ríe este especialista en Fertilidad.

La novelista Silvia Miguens lo leyó y corrigió. “Nos dijo que revisó concordancia verbal, puntuación y demás, pero que no cambió ni una frase porque respetó la visión escrita de un adolescente”, cuenta el papá.

Objetivo cumplido. Matías leyó a los 9 años su primer libro: La espada en la piedra , de Terence H. White. Desde entonces, la literatura lo cautivó. Después de eso, vinieron muchos libros más, hasta que decidió contar su historia.

Si bien no tenía un horario fijo para escribir, lo hacía sobre todo de noche, cuando se sentía más tranquilo. “Como fue mi primera experiencia, no sabía qué metodología usar. Entonces decidí escribir los capítulos enteros, sin volver a leer cada página, y luego revisarlos al final, cuando estaban terminados”, explica.

El año pasado, por fin pudo poner el punto final al libro con el que recorrió gran parte de su adolescencia y que hoy es su gran objetivo cumplido. Tiene 256 páginas y en abril será presentado en la Feria del Libro en Buenos Aires.

“Todavía no caigo. Es todo muy emocionante”, asegura.