Aseguran que se libran 50 órdenes de captura por mes
El fiscal General, Darío Vezzaro, dijo que no existe una preocupación especial de los fiscales por la búsqueda de prófugos.
A propósito de la búsqueda de delincuentes prófugos, el fiscal General de la provincia, Darío Vezzaro, opina que "no hay preocupación en los fiscales, salvo casos puntuales como la fuga de Luzi (Martín, alias "el Porteño") o en estos momentos el pedido de detención del abogado Dulce Villada, vinculado con la estafa contra las ART que investiga el fiscal Enrique Gavier".
La consulta al jefe de los fiscales fue a propósito de la creación de la Brigada de Capturas en el seno de la Dirección General de Investigaciones de la Policía de Córdoba y por la sensación casi generalizada de que la Justicia no persigue a los delincuentes prófugos.
Según datos que maneja el subcomisario Pedro Gustavo Maldonado y el fiscal de la Cámara 6ª del Crimen y responsable de la capacitación de la Asociación de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial, Marcelo Altamirano, cada mes se produce un promedio de 50 órdenes de captura que incluyen no sólo a delincuentes comunes sino a infractores y jefes de familia que no hacen los aportes correspondientes.
"Distinto es el tema ºdel menor desaparecido, que es prioritario y se está en comunicación permanente con el Registro Nacional de Menores desaparecidos", comenta Vezzaro. El funcionario recuerda que cuando se desempeñaba como abogado penalista, el sensor de metales instalado en el edificio de Tribunales II permitió detener -en el lapso de un año- a 300 prófugos de la Justicia que concurrían a juicios de familiares y fueron identificados antes de ingresar.
Otro "filtro" para apresar delincuentes con pedidos de captura es la Policía Caminera, cuyos controles en rutas provinciales han permitido poner a buen recaudo a numerosos delincuentes.
Sobre la misión de la Brigada de Capturas, Altamirano considera que se ha dado un paso fundamental, porque ese grupo de investigadores con acceso a prontuarios del archivo informático "ha llevado la teoría a la práctica" y ha detectado las "luces amarillas" con un "barrido de delitos, de los más graves a los más leves".
Reconoce Altamirano que las cámaras del crimen, al dictarse fallos y declararse prófugos en causas, "cuando bajan a Instrucción, se pierde el contacto". Piensa que hay que acentuar "el enlace entre los fiscales de Instrucción con la Brigada de Capturas", porque cada prófugo implica iniciar una nueva investigación.
La referida Brigada de Capturas, que al cabo de casi ocho meses logró apresar a un centenar de delincuentes -muchos de ellos con varios pedidos de detención o que permanecían prófugos desde hacía años- no es aún conocida en los ámbitos tribunalicios. "Ya hay algunos fiscales que me están llamando", dice con cierta inocencia el subcomisario Maldonado.
Altamirano piensa que, a partir del trabajo de la Brigada de Capturas, el incremento del control policial y la aplicación del Código de Faltas "se puede detectar un mayor número de personas en deuda con la Justicia". Y considera que es fundamental "incentivar la colaboración cívica de la gente".

