Aportan, cuidan, educan y hasta hacen de padres
La jueza Silvia Morcillo distingue dos grandes grupos, según las causas de los reclamos en los juzgados.
La jueza Silvia Morcillo distingue dos grandes grupos, según las causas de los reclamos en los juzgados. El primero es el que otorga régimenes de visita a los abuelos en casos de conflictividad familiar, movilidad laboral de los padres o distanciamiento (lejanía, imposibilidad de conciliar horarios, estrechez económica).El segundo grupo es en el que directamente se da la guarda a los abuelos o estos colaboran con el sustento en casos de insolvencia o internación del progenitor, violencia y abuso familiar, acortes en la cadena generacional (abuelos que se hacen cargo de los hijos de hijos adolescentes). Casos. Raúl y Rita llevan cuatro décadas de casados. Viven en zona serrana, cerca de su única hija, Florencia, madre de tres varones. El padre de los chicos vive lejos y lo ven poco. Florencia formó nueva pareja con un hombre que admite su afición a las drogas y al alcohol. Los abuelos lograron la tenencia del nieto mayor, pero la hija se resiste y cada tanto se lo lleva de vuelta a su casa, bajo amenazas. El chico se escapa y vuelve con sus abuelos, generando una situación de angustia. Los abuelos dejaron de ver a los nietos menores, por lo que recurrieron a la Justicia, pidieron una intervención "no judicializada" que les permita restablecer la relación. Pero tanto a la Policía como a los trabajadores sociales les resulta difícil intervenir sin orden de un juez. Otro caso es el de Mercedes, 58 años, modista. Una de sus hijas con la que convivía, Mariela, tiene dos niños, de 3 y 7 años, uno discapacitado. Mariela conoce a un señor, y lo "instala" en la casa materna. Surgen los inconvenientes y la pareja joven se muda. Mercedes ve sus nietos a escondidas. Se entera que comen mal, faltan a la escuela, no van al médico. Logra un acuerdo verbal con su hija para cuidarlos algunas horas por día. El acuerdo se interrumpe. Mercedes quiere lograr algo definitivo, pero sin denunciarla. "Mi hija me amenaza, es capaz de llevarse a los chicos lejos y yo nunca más saber de ellos".Rosalía tiene 52 años vive en un modesto barrio, en una casa con sólo dos habitaciones pero allí convive con seis nietos. Los tiene a su cargo prácticamente desde que nacieron.

