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“Ante el dengue se debe crear la cultura de eliminar los ‘Aedes’”

El experto José Moya destacó que, al estar presente el mosquito transmisor, siempre habrá riesgo de que haya brotes de la enfermedad. Para evitarlo no debe haber criaderos.

17 de abril de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
“Ante el dengue se debe crear la cultura de eliminar los ‘Aedes’”
José Moya. El experto internacional alerta sobre la necesidad de eliminar los criaderos de mosquitos en las casas de forma sistemática.

El dengue es un problema creciente para la salud pública global vinculado al cambio climático, que favorece la propagación del mosquito vector. Pero también intervienen otros factores, como la enorme producción de recipientes descartables, que funcionan como criaderos del Aedes aegypti ; la inadecuada recolección de residuos; las fallas en el control del mosquito, y el aumento constante de los viajes, entre otros. Y por supuesto se suma la falta, al menos por el momento, de una vacuna efectiva contra la enfermedad.

En Córdoba, los primeros casos importados de dengue se reportaron hace 15 años, y hasta 2009 se detectaron 11 contagios.

Sin embargo ahora, con el mosquito transmisor instalado en la provincia y 139 casos autóctonos confirmados, Córdoba atraviesa el tercer brote importante de dengue en sólo siete años.

Qué se debe hacer para mantener esta enfermedad a raya, es el tema central que abordó La Voz del Interior con José Moya, consultor de la Organización Panamericana de la Salud (OPS-OMS) en vigilancia, prevención y control de enfermedades. –¿Qué es lo que hoy es relevante saber sobre el dengue? –Hay que saber que el dengue es una enfermedad transmitida por un vector, que es el mosquito Aedes aegypti, cuya multiplicación y reproducción se vincula a condiciones ambientales. El calentamiento global que genera más lluvias y períodos más largos de temperaturas altas, condicionó que este mosquito ya esté presente prácticamente en todo el continente, desde el sur de Estados Unidos hasta el norte de Argentina y Chile. Así, en todas las regiones donde hay mosquitos, lluvias y calor, población susceptible y, además, mucha circulación de personas, hay una situación de riesgo permanente. Así, al haber dengue circulando en la región, basta con que llegue una persona con síntomas leves que tal vez ni perciba, la pique un mosquito y se infecte, y comience así un brote. Por eso, en casi toda América latina y el Caribe hay casos de dengue todo el año, con picos en las épocas de lluvia, mientras que en otros países, como acá, tiene ciclos en función del clima. –En las Américas, ¿los casos están aumentando o disminuyendo? –Desde hace años desgraciadamente los casos se van incrementando por las razones que mencioné, y cada año tenemos más de un millón de contagios en la región. Para que eso se modifique es fundamental la participación de la comunidad, porque si no hace su parte en el control de los criaderos del Aedes, es imposible. Porque el mosquito está presente alrededor de la familia, en las viviendas, no vuela kilómetros ni se reproduce en los charcos. Es el que se cría en los maceteros, en las canaletas de lluvia, en los cacharritos que quedan en los patios o en el techo, y que deben ser eliminados. –Sin embargo, la necesidad de que en cada hogar se eliminen los criaderos de mosquitos parece un mensaje que, por más que se repita, no se internaliza. –Hay que repetir los mensajes todo lo que sea necesario, para que la población sepa cómo es, cuál es su ciclo, dónde se reproduce para eliminar los criaderos. Y en las escuelas también se puede hacer ese trabajo con los niños. Hay que insistir hasta que se cree la cultura de eliminación sistemática de los criaderos. Porque sólo si se hace ese ejercicio de responsabilidad en forma permanente, se logra disminuir la población de mosquitos. Y para eso es esencial la participación de la población y también de los distintos sectores. Porque, por ejemplo, de nada sirve que la gente deseche los recipientes, si después esa basura no se recoge como corresponde. No es sacar las cosas de aquí para tirarlas allá, porque así sólo se muda el criadero. –¿Por qué es importante disminuir la cantidad de mosquitos? –Un solo mosquito puede producir en un mes 800 mosquitos más, y a eso normalmente la gente no lo percibe. Ese mosquito que parece insignificante, se alimenta de sangre humana y cada dos o tres días deposita 100 huevos, después vuelve a alimentarse y a depositar más huevos, y esos huevos en dos semanas ya son mosquitos adultos, con lo que la multiplicación es imparable. Por esa razón, justamente, es que es tan difícil el control vectorial. Y por esa razón, a pesar de los esfuerzos enormes que están haciendo algunos países, todos los años tenemos brotes de dengue. Pero si en un lugar hay baja densidad de mosquitos, si aparece un dengue, se puede controlar. En cambio, si hay una alta densidad de Aedes y aparece un dengue, lo que vamos a tener es un brote. –Ahora ese control se vuelve más crítico porque el mismo mosquito también es transmisor de otra enfermedad, el chikunguña, que ya llegó a las Américas, ¿verdad? –Si, porque los Aedes también son vectores del chikunguña, que puede ser explosivo en la medida en que tengamos una densidad importante del vector. Si se mantiene bajo ese valor, en cambio, el riesgo de esas enfermedades va a ser bajo. Pero para evitar esos brotes es necesario que cada uno haga su parte.