Rosario y Buenos Aires lo intentan
En ambos casos se avanza hacia la reducción de los enterramientos / En Rosario, el sistema está más desarrollado.
Las ciudades de Buenos Aires y Rosario ya avanzan hacia la reducción del enterramiento de residuos. La primera, sobre un proceso licitatorio que busca la separación en origen y la contenerización de la basura; la segunda intenta afianzar el sistema y cambiar la gestión final de los desechos.
El secretario de Obras Públicas de la Municipalidad de Rosario, Gustavo Leone, explicó que la separación de residuos se aplica desde 1998. Se da de tres modos: con nueve mil contenedores en la zona más densamente poblada de la ciudad, a través de centros de recepción y con la recolección diferenciada una vez por semana. Los materiales reciclables son entregados a cooperativas que los clasifican y venden.
Una de las apuestas más fuertes está en la utilización de contenedores, reemplazando la recolección puerta por puerta de bolsas con residuos. En los últimos meses, se adquirieron camiones equipados especialmente para higienizar de manera periódica los recipientes, que también son rociados con un componente químico para evitar los malos olores.
El resto de los desechos van a un relleno sanitario. Sin embargo, Leone dijo que se busca financiamiento para cambiar el proceso de disposición final. En ese sentido, se trabaja en el proyecto de instalación de una planta de compostaje de residuos orgánicos.
No obstante, Rosario ya logró reducir casi a la mitad la cantidad de basura enterrada. Con similar cantidad de habitantes que Córdoba, sólo dispone en el enterramiento 800 toneladas diarias (Córdoba entierra 1.500). Para ello, fue importantísima la puesta en marcha de una escombrera en la que se intenta recuperar la mayor cantidad de desechos de construcción.
En plena licitaciónLa ciudad de Buenos Aires se encuentra en medio del proceso licitatorio del nuevo modelo de gestión de residuos. Los principales puntos del sistema son la separación en origen y la utilización de contenedores, para intentar disminuir las cinco mil toneladas diarias que se entierran en el Ceamse.
El Gobierno porteño busca licitar por separado la recolección de residuos secos y húmedos, además de obligar a los ciudadanos a dejar de utilizar las bolsas de plástico para disponer la basura, reemplazándolas por contenedores.
Los residuos secos (materiales reciclables) serán recolectados por cooperativas de cartoneros mediante tres sistemas: contenedores, puntos blancos y puerta a puerta (similar a Rosario).
La recolección se realizará dos veces por semana y los materiales serán enviados a los puntos verdes operados por cartoneros, quienes clasificarán y venderán lo recuperado. Allí también llegará lo que se deposite en los puntos blancos, grandes depósitos de dos mil litros en zonas estratégicas para receptar latas, vidrio, plástico y papel.
Por otra parte, se licita la recolección de los residuos húmedos, que recaerá sobre empresas tradicionales. También se deberán colocar contenedores y el retiro de los desechos deberá ser automatizado.
Tanto Buenos Aires como Rosario tienen en vigencia normativas de basura cero, que obligan a reducir en forma paulatina la producción y el enterramiento de residuos.

