Los árboles más olvidados de Córdoba
Los bosques de caldén, aparentemente, están condenados a la extinción.
A 300 kilómetros de la ciudad de Córdoba está la localidad de Vicuña Mackenna, la puerta de ingreso a los últimos bosques de caldén de Córdoba. La especie Prosopis caldenia (su nombre científico) es pariente cercana del algarrobo, que se ve en las sierras y el norte de Córdoba.Se diferencia por ser más bajo que el algarrobo y formar bosques menos densos. Es endémico del sur de San Luis y Córdoba, parte central de La Pampa y sudoeste de Buenos Aires. No hay caldenes en otra región del planeta.Es árbol sagrado de los mapuches. En estos bosques, se desarrolló la Conquista del Desierto.Es símbolo de la provincia de La Pampa (el árbol está en su escudo) y fue el combustible que usó el ferrocarril para avanzar en el territorio argentino. Ese fue el primer hachazo a la existencia del caldenal.Al ferrocarril le siguieron el sobrepastoreo y el desmonte con fines agrícolas, acompañados de los incendios.Los intentos de conservar los remanentes de caldén en Córdoba fueron débiles y fracasaron.En 2003, la Provincia creó por decreto el Corredor Biogeográfico del Caldén, con 665 mil hectáreas ubicadas en la porción sudoeste de Córdoba.No obstante, tiene una existencia sólo en los papeles, ya que la figura de corredor biogeográfico no está incluida en la ley 6.964 o Régimen de Conservación de Áreas Naturales y Creación del Servicio Provincial de Áreas Naturales.Los remanentes del caldenal pertenecen a la categoría roja en la ley de bosques nativos (9.814), sancionada en agosto de 2008. Pero esta acción también parece haber quedado en los papeles.Los bosques de caldén, aparentemente, están condenados a la extinción. Sólo la creación de áreas protegidas con un control estricto por parte de las autoridades servirán para que este ecosistema único en el mundo no desaparezca.

