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Un anarquista suelto en Córdoba

El escritor y periodista Gonzalo Toledo presenta “Yo soy la anarquía”, una novela escrita en su totalidad en forma de diálogo y ambientada en lugares reconocibles de la ciudad de Córdoba.

14 de abril de 2016 a las 10:46 a. m.
José Heinz
Un anarquista suelto en Córdoba

El protagonista de Yo soy la anarquía, la última novela de Gonzalo Toledo, no tiene trabajo y deambula atribulado por las calles y los bares de Córdoba en busca de alguna clase de revelación. Hasta aquí, el argumento podría confundirse con un drama realista de esta era, pero en la trama también participa algo espectral, una figura difusa (¿un fantasma, un monstruo, el diablo?) que habla todo el tiempo con Horacio, el sujeto desempleado. Le deja al descubierto sus dramas y su poca iniciativa para superarlos, con la crueldad propia de alguien que se especializa en golpear bajo.

–¿Qué te llevó a trabajar un registro dialógico para toda la novela?

–Quedé muy sorprendido cuando leí Maldición eterna a quien lea estas páginas, de Manuel Puig, y me planteó más dudas de las que ya tenía en torno a la novela como género: ¿necesito describir personajes y lugares, en esta era audiovisual? ¿Necesita el lector que le describa cómo es una esquina, un bar o un departamento de soltero? Me dije que quería hacer lo mismo que Puig en ese libro, una historia en diálogo, con un relato que se construye en la voz de los personajes, muy al estilo del teatro clásico griego, pero sin ese dramatismo que tanto me gusta. Mi problema era encontrar el ritmo adecuado y que la conversación fluyera con naturalidad. Creo que pude lograrlo.

–¿Qué es lo que te atrae de la anarquía?

–El primer contacto con la idea lo tuve en mi adolescencia, con los Sex Pistols. Antes de eso ni sabía de la existencia de esa palabra. Mi adolescencia coincidió con el final decadente de la ilusión que se había vivido en los primeros años de la vuelta a la democracia, y no era tan raro escuchar que “con los militares estábamos mejor”. Entonces mi razonamiento era: nunca más una dictadura, pero la democracia se parece a una farsa, por lo tanto ¡la anarquía es la solución! Ahora pienso que a lo mejor hubo una decepción similar en los punks ingleses, quienes veían que su democracia era débil, que los beneficios del mundo capitalista no eran para todos y que el mundo comunista no era tampoco lo ideal. Tras la adolescencia, empecé a pensar que más que ser un anarquista, era un escéptico de cualquier sistema de ideas que se fundamente en la necesidad de sostener el Estado. Hoy no creo que la humanidad se libere del Estado como institución, para eso haría falta un cambio en la civilización y no lo veo posible, salvo que ocurra algo revolucionario.

–La novela salió publicada en Llanto de Mudo, la editorial que publicó toda tu obra...

–Llanto de Mudo es parte de mi vida. No puedo pensarlo de otro modo. Llegué por intermedio de mi hermano Martín, quien había publicado su primera novela con la editorial y me presentó a Diego Cortés. El chispazo fue inmediato y publicamos cinco libros juntos, entre 2009 y 2015, más la segunda edición de Temporada de incendios. Por alguna misteriosa razón, a Diego le gustaban mis libros y era el primero en empujarme a publicar, incluso cuando yo deambulaba en la duda. Será para siempre mi editor favorito y más que eso: un amigo inolvidable. Siento mucho su ausencia y lloré por su partida; y aunque la editorial haya dejado de publicar, de Llanto me queda la amistad de Pablo Peisino y Nico Brondo, dos artistas que admiro y que han aportado generosamente a mis libros.

–¿Sentís que hay otros autores locales cercanos a los temas de tus novelas?

–No encuentro cercanía con ellos en lo temático. Esto me alegra porque quiere decir que hay diversidad, que la cosa se mueve. Lo más cercano que puedo mencionar es la novela Dos años sabáticos muy bravos, de Santiago Olagaray, y no sólo porque sus personajes se mueven por lugares reconocibles de Córdoba, sino porque se han embarcado en una empresa un tanto inútil, como algunos de mis personajes.

–¿El periodismo te sirvió de inspiración para tus novelas? Me refiero al estilo, pero también al ambiente.

–A veces sí y a veces no. El trabajo de periodista me permitió tomar contacto con hechos, dichos y problemas que me han servido de puntapié inicial, que me han despertado la inspiración. Hace un tiempo que trabajo en una nueva novela que nació en la Redacción del diario, cuando en un televisor estaba Menéndez, sentado en el banquillo, alegando que Argentina era el único país que enjuiciaba “a sus generales victoriosos”. Desde ese instante comencé a darle forma a una idea que avanza lento, pero va. No percibo en mí una tensión entre el periodista y el escritor, por lo que si una idea viene por algo vinculado a mi trabajo como periodista, la pongo en funcionamiento como a cualquier otra.

Perfil: Gonzalo Toledo (Córdoba, 1973) es periodista y escritor. Actualmente trabaja en Día a Día y lleva publicadas cinco novelas. Yo soy la anarquía se presentará hoy a las 19 en el Centro Cultural España Córdoba (Entre Ríos 40). Presenta Raúl “Dirty” Ortiz.