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Harold Bloom y un nuevo testamento literario

El célebre crítico literario acaba de publicar "Anatomía de la influencia".

05 de diciembre de 2011 a las 06:45 a. m.
Agencia Télam
Harold Bloom y un nuevo testamento literario

Buenos Aires. El crítico norteamericano Harold Bloom presentó en sociedad Anatomía de la influencia, una obra que retoma su teoría acerca del proceso dialéctico que cimienta la creación literaria, a la vez que traza un recorrido por los autores que más lo han cautivado, entre ellos John Milton, D. H. Lawrence y James Joyce.

"La crítica literaria, tal como yo pretendo practicarla, es en primer lugar literaria, es decir, personal y apasionada. No es filosofía, política ni religión institucionalizada. En sus autores más poderosos se trata de un tipo de literatura sapiencial y, por tanto, de una meditación sobre la vida", expone el autor de El canon occidental en las primeras páginas de su flamante libro.

"Sin embargo, cualquier distinción entre vida y literatura es engañosa. Para mí la literatura no es solo la mejor parte de la vida; es en sí misma la forma de la vida, y esta no tiene ninguna otra forma", acota.

En esta ocasión, Bloom se dedica a desentrañar los orígenes del texto literario, al que define susceptible de interpretaciones y deudor de múltiples tradiciones culturales: para eso se vale de las obras de William Shakespeare y Walt Whitman, rastreando su legado sobre el romanticismo y las vanguardias del siglo XX.

Anatomía de la influencia, editado por Taurus, retoma su interés por la cuestión de la rivalidad con los grandes autores como motor de la evolución literaria, aunque no se refiere solamente a los escritores sino también a los lectores.

Convencido de que "toda influencia literaria es laberíntica", Bloom fija posición sobre la ambigua complejidad de la creación: "Ningún crítico, por generosos que sean sus motivos, puede ayudar a alguien que lea profundamente a escapar del laberinto de la influencia. He aprendido que mi función es ayudaros a que os perdáis", explica.

Por el texto circulan nombres como Joyce, Dante, Giacomo Leopardi, Samuel Johnson o William Blake, que el ensayista interrelaciona para probar influencias y disparadores en común, aunque luego se encargue de remarcar cómo el resultado final de cada obra en singular acredita la originalidad suficiente para permanecer el Olimpo literario.

Bloom no es solamente un crítico contestatario que defiende sus afinidades literarias: en obras como El canon occidental, Shakespeare. La invención de lo humano, Cómo leer y por qué o ¿Dónde se encuentra la sabiduría? defiende la idea de la obra literaria como integrante de una tradición formada por diversas influencias estéticas y no como fruto azaroso de la inspiración de una mente aislada."Durante más de medio siglo he intentado enfrentarme a la grandeza cara a cara, una postura muy poco de moda, pero no veo que la crítica literaria tenga ninguna otra justificación en las sombras de nuestra Tierra del Ocaso. Con el tiempo, los poetas poderosos dirimen estas cuestiones por sí mismos, y los precursores perviven en su progenie", sostiene el ensayista."En nuestro paisaje inundado, los lectores utilizan su propia perspicacia. Pero dar un paso adelante puede ser de ayuda. Si crees que con el tiempo el canon lleva a cabo su propia selección, puedes seguir sintiendo un impulso crítico para acelerar el proceso, como hice con Stevens, Ashbery, Ammons y, más recientemente, Henri Cole", se explaya.Bloom revisa y amplía parte de los conceptos que trabajó en La ansiedad de la influencia, un libro publicado a comienzos de los 70 en el que refutaba algunas clásicas teorías literarias y demostraba que las grandes creaciones literarias emergen a través de un proceso de intensa lucha en competencia con aquellas que las han precedido.Ahora, el autor se encarga de fundamentar por qué en esta dialéctica sobrevive la clave para entender y apreciar la literatura: qué significa un poema, por qué importa y si merece o no su inclusión en el canon de la literatura, son algunos de los interrogantes que dan forma a este nuevo trabajo que pretende convertirse en el testamento literario del hombre que a los 81 años no ha perdido ni un ápice de corrosión."Sigo escribiendo con la esperanza stevensiana de que la voz que es grande dentro de nosotros se levante para responder a la voz de Walt Whitman o a los cientos de voces que inventó Shakespeare. A mis alumnos y a los lectores que nunca conoceré sigo insistiéndoles en que cultiven la sublimidad: que se enfrenten solo a los escritores que son capaces de darte la sensación de que siempre hay algo más a punto de aparecer", aconseja Bloom.El autor condensa en Anatomía de la influencia los ejes recurrentes de su vida intelectual: el poder emancipador de la literatura, los aportes decisivos de Cervantes y Shakespeare, el sentido colectivo de la literatura occidental, el texto literario como fuente de placer y la autonomía del arte frente al devenir histórico, entre otras cuestiones.