Una obra transicional
Formas en armonía. New World Symphony Center. La más reciente obra del genial Frank Gehry, en Miami Beach.
Si tuviéramos que nombrar sólo a un arquitecto estrella, esos que tanto han dado que hablar a la prensa especializada en estos últimos años, pues no habría dudas, ése sería Frank Gehry. Por la simple razón de haber dado a luz a ese edificio-evento que es el Guggenheim de Bilbao (1997), capaz de dar vuelta el destino de una ciudad y de atraer a millones de visitantes sólo para “ver” al gigante ondulado de titanio, su nombre quedó asociado para siempre a la arquitectura espectáculo, y su popularidad, en la era de Internet, es equiparable al de una rock star.
Por eso, hablar de una nueva obra de Frank Gehry es remitirnos -y comparar inevitablemente- a ese significativo bagaje de sus creaciones pasadas. Y en este orden de cosas, la crítica es unánime: el edificio creado para la NWS (New World Symphony) es una de sus mejores obras en los últimos años, y una que marcará definitivamente una nueva etapa en su carrera: un Gehry más contenido, más introspectivo, más cerca de las necesidades reales del edificio y sus ocupantes antes que de sus rasgos esculturales exteriores.
Un desafío personal. Para el arquitecto de origen canadiense, pero instalado desde hace décadas en Estados Unidos, esta obra ha constituido un auténtico reto personal, atravesado por la estrecha relación de amistad que lo une con el director de la NWS, Michael Tilson Thomas ("prácticamente un miembro de mi familia", declaró Gehry).
Acabado en sólo tres años, gracias al aporte millonario del fallecido Ted Arison (uno de los dueños de la compañía de cruceros Carnival Cruises), lo que más sorprende en el edificio, por neutra e insólita en las obras de Gehry, es la resolución del diseño exterior, tal como señala el crítico Sebastian Spreng: “una simple caja de cristal y acero blanca como el sol cenital floridano que deja ver una estructura convexa y angular propia de su estilo, pero replegada hacia adentro”. A través de la fachada de cristal se puede ver una suerte de flor de loto que contiene salas y microsalas de ensayo, dependencias y escaleras laberínticas. El corazón del edificio es un teatro para 757 espectadores donde se ha privilegiado la cercanía entre músicos y público. Al escenario central (que puede adoptar 14 disposiciones distintas) se suman cuatro adicionales. El techo está rematado con paneles video-acústicos como velas, a modo de carpa.
La idea subyacente es la de crear un ente vivo e interactivo con el exterior. Desde la calle se puede apreciar la actividad de la orquesta, y viceversa. La gran terraza-jardín funciona como segundo lobby y ofrece vistas al mar y a la bahía Biscayne. El edificio está rodeado por un gran parque auditorio (diseñado por el estudio holandés West 8), desde el cual se pueden disfrutar los conciertos que se proyectan en su pantalla exterior gigante.
Ficha técnica
Obra: New World Symphony CenterUbicación: Miami Beach, Florida (EE.UU.)Proyecto: Gehry Partners, LLPFecha de inauguración: enero de 2011Superficie total del área: 9.350 m2
Análisis
Música clásica con hogar pop
Creada por Michael Tilson Thomas y Ted Arison en 1987, la New World Symphony ha formado enteras generaciones de músicos de enorme talento, por lo que está considerada “el semillero” de la música clásica de los Estados Unidos. Esta evolución no se condecía con el viejo edificio Art Decó en el que funcionaba en Miami, fundamentalmente, desde el punto de vista acústico. Por eso, Tilson Thomas pensó en su gran amigo Frank Gehry para darle a esta cuna de talentos de la música clásica un hogar acorde. “Además, estamos invitando a todo el mundo a experimentar la música clásica en un nuevo espacio, motivador y energizante, que atraerá a gente de todo el mundo y ayudará a pensar este tipo de música desde otra perspectiva”, explica el alma máter de la institución.

