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Memoria en riesgo

Los bordes de la plaza España definen una de las áreas más armoniosas, por su valor histórico, paisajístico y arquitectónico, necesario de preservar.

12 de junio de 2010 a las 12:02 a. m.
Ana María de Ortega (Especial)
Memoria en   riesgo

La ciudad de Córdoba presenta valiosos paisajes urbanos donde, a lo largo de su construcción histórica, el tiempo ha definido su identidad y la comunidad se reconoce. Un ejemplo es el área de plaza España, nacida a comienzos del siglo 20 como corazón de Nueva Córdoba y antesala al Parque Sarmiento. Un lugar integrador a escala barrial y urbana, por sus características espaciales, ambientales y arquitectónicas.

Bordes que, además de definir dicha plaza, estructuran un escenario urbano cuyo tejido y materialización arquitectónica contribuyen a potenciar una de las zonas urbanas más armoniosas, por su calidad ambiental y paisajística.Su valor simbólico. Como espacio público, ostenta un valor simbólico y, al apropiarse la comunidad de él, también patrimonial. Fragmento de la ciudad actualmente potenciado por su integración con el Centro Histórico, mediante el nuevo eje cultural, religioso y recreativo, que lo une con el Parque a través de la Av. Hipólito Yrigoyen.

La importancia de sus límites –que nacieron con la plaza– definen una fuerte homogeneidad urbana, expresión de un tejido valioso compuesto por antiguas casonas que se encuentran, en algunos casos, en riesgo de desaparecer, como es la esquina comprendida entre los bulevares Chacabuco y Ambrosio Olmos, donde se destacan dos importantes viviendas, construidas alrededor de 1930, que juntas materializan una escala, una estética y una continuidad acorde con el espacio circundante.

Cuando se proyectó Nueva Córdoba, a comienzos del siglo 20, el objetivo era extender la ciudad hacia los Altos del Sur, creando un barrio inspirado en el modelo de la época, con avenidas y plazas, para lo cual se construyó en un lugar nuevo, sin destruir el centro histórico de la ciudad. Concreción que tiene más de 100 años y es nuestra obligación concientizar a la ciudadanía para la protección y la valoración de su patrimonio cultural. Por otro lado, como sabemos, no basta con la conservación de edificios aislados, sino que debe resguardarse el conjunto, para preservar su memoria histórica, con múltiples significados que potencian su identidad.Preservar para no lamentar. Ya hemos alertado sobre la posible pérdida de este patrimonio –en riesgo en estos momentos– y recordado que el sector que nombramos está catalogado como Área de Protección Histórica por ordenanza 8.256-86 de la Municipalidad de Córdoba, que define áreas particulares, por sus condiciones paisajísticas, ambientales, históricas y funcionales.

Su alcance fue ampliado por las ordenanzas Nº 11.190 y 11.202, sancionadas en julio de 2007, para proteger y poner en valor los bienes y lugares del patrimonio construido urbano, como así también la identificación y delimitación de áreas con valores urbanísticos y ambientales, estableciendo según su localización niveles de protección y de intervención.

Como recomendación, a tener en cuenta, y de acuerdo al 27° Symposium Internacional de Conservación del Patrimonio Monumental 2007 y al documento “Bases para el Plan Director de la Ciudad de Córdoba”, insistimos en proponer políticas públicas en materia de protección del patrimonio, donde se debe privilegiar su uso racional y adecuado, con el fin de contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes, pero no a costa de la destrucción de su patrimonio.

Los programas, proyectos e instrumentos que generen las autoridades deben ser congruentes con los objetivos y estrategias que se precisen. Esto supone la constante revisión y actualización del marco normativo, con el fin de que sirva de instancia de resolución de los conflictos que se susciten en relación a la conservación y a las amenazas que se presentan, dados los intereses económicos en la explotación comercial de un bien de naturaleza eminentemente colectiva.

Además de los instrumentos de regulación, es importante que las políticas se traduzcan en planeamientos adecuados y especializados, y que se vinculen de manera directa con los planes y programas educativos sobre la importancia de preservar las extensiones del centro histórico, así como planes de difusión que estén al alcance de la población, porque son de vital e inobjetable importancia en la salvaguarda del

Patrimonio, como en el caso de plaza España, y en las políticas, proyectos y acciones que las autoridades emprendan.

Creemos que lograr su conservación se manifestará en un paisaje cultural nuevo, que tendrá valor en la medida que exprese la integración entre el pasado y el presente, evitando rupturas de escala y de trama urbana, con el objetivo de construir una ciudad inclusiva e integrada.