La ciudad flotante da cátedra
Testigo de un mundo cambiante. La Bienal de Venecia este año sorprende con una mujer como directora, por primera vez, la arquitecta japonesa Kazuyo Sejima.
La Bienal de Venecia es uno de esos grandes eventos de la arquitectura internacional, uno de esos calderos en ebullición de ideas y de vanguardias, que este año retoma vuelo con una cita donde el espíritu lúdico, lo etéreo y onírico parecen ser el común denominador.
La Bienal es en sí misma una organización sin fines de lucro, sostenida económicamente por el estado italiano, que nació como sociedad cultural en el año 1895 con el fin de estimular las actividades artísticas y el mercado del arte en Venecia. Actualmente cuenta con seis ramas: teatro, danza, cine, arquitectura, arte y música. La más famosa de estas exposiciones que conviven bajo el ala de la “Biennale” es sin dudas la de cine, que ve pulular por su alfombra roja varias estrellas de Hollywood.
Pero la muestra de arquitectura no se queda atrás. Este año en especial, se ve particularmente renovada con la sangre nueva inyectada por una directora mujer, por primera vez. Y, feliz coincidencia, es la premio Pritzker 2010, la arquitecta japonesa Kazuyo Sejima. Después de varias bienales que fueron dirigidas por críticos o historiadores, este año el evento vuelve a manos de una trabajadora del oficio.
Inaugurada el 29 de agosto, se podrá visitar hasta el 21 noviembre. Paolo Baratta, hombre de cultura, ministro, mánager, y presidente de la Bienal, dejó en claro el cambio que se viene con Sejima, luego de una muestra (la del 2008), que pregonaba un “pesimismo” respecto de la arquitectura como paradigma para cambiar el mundo: “Volvemos a una más serena confianza en la arquitectura, como el arte de construir espacios en los cuales el hombre, como individuo y como comunidad, realiza sus ideales y da vida a su civilización”.
Bajo el título de “People meet in architecture” (La gente se encuentra en la arquitectura), la mega muestra cuenta con la participación de 53 países con sus pabellones nacionales (entre ellos, los latinoamericanos Argentina, Brasil, Chile y Uruguay) y 48 estudios de arquitectura de todo el mundo.
El premio al Mejor Pabellón Nacional fue para Bahrain, un debutante en la muestra; mientras que el León de Oro a la trayectoria, quizá el más esperado de los galardones, fue atribuido a Rem Koolhaas, quien exhortó a mirar hacia el futuro y no quedarnos empantanados en el paradigma del “patrimonio”.
Autoridad eminenteDespués de varias ediciones de la Bienal dirigidas por críticos o historiadores, el gran evento vuelve a ser dirigido por un arquitecto, la premio Pritzker 2010 Kazuyo Sejima.
Un pabellón celebra el Bicentenario
La presencia argentina
La Cancillería argentina y la Sociedad Central de Arquitectos apostaron fuerte a la presencia de nuestro país en la bienal veneciana, con una exposición denominada “Lugares de encuentro. Concursos Públicos de Urbanismo: 1983, retorno a la democracia/ 2010 / Bicentenario Argentino” (foto principal).
Con el arquitecto Daniel Silberfaden como curador general, y Roberto Busnell y Hermán Bisman como curadores adjuntos, la presentación -según el comunicado oficial- “se compone de un mosaico de ideas que muestra el estado actual de la profesión en nuestro país”. En respuesta al lema “People meet in architecture”, se eligieron proyectos que permiten apreciar una amplia gama de trabajos urbanos, de paisajes y de ideas arquitectónicas, algunas centradas en la creatividad; otras, en una respuesta precisa y empírica a las necesidades de la sociedad.
En todos los casos estos trabajos son testigos de su sitio y del lugar de encuentro que crean, es decir, la arquitectura como catalizador social y como ágora de la comunidad, y está en línea con el objetivo central de la Bienal, concluyen los representantes de la delegación argentina.
Más info: www.labiennale.org

