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Huellas para rodar

Los senderos vehiculares de ingreso a la cochera plantean requerimientos funcionales y estéticos, un tanto diferentes del resto de los solados exteriores.

17 de julio de 2010 a las 12:02 a. m.
Huellas para rodar

El tratamiento de las superficies de ingreso a las cocheras es imprescindible para un cómodo acceso de los vehículos, pero en ocasiones obliga a cubrir con solados un área demasiado grande, especialmente cuando se trata de portones dobles, y de cocheras muy retiradas de la línea de vereda, sector que se proyectó como espacio verde. Si bien en viviendas urbanas, este ingreso suele recibir el mismo tratamiento que las veredas, en las suburbanas, de campo o country, las sendas para ingresar el vehículo, son un tema que plantea sus conflictos.Naturales y resistentes. Estos senderos pueden ser rectos, desde la vereda al portón, marcando drásticamente la direccionalidad a seguir, o plantearse como un  camino sinuoso e interesante. Pueden resolverse de dos formas diferentes: o bien cubriendo todo el ancho del portón o sólo demarcando huellas estrechas en coincidencia con los rodados del vehículo. Su ancho puede variar entre un mínimo recomendado de 30 cm y un máximo de 60 cm. En el caso de utilizar diferentes tipos de losetas, sus medidas comerciales determinan el ancho de las huellas. Adoquines. Cuando estos senderos atraviesan el verde, se trata de optar por materiales con una imagen más natural, que se mimetice con el jardín. Entre las alternativas más elegidas hoy, se encuentran los adoquines, sean de pórfidos patagónicos o de otro tipo de piedras naturales, como el granito. Los adoquines pueden conformar diferentes diseños y colocarse de dos modos. En una cama de arena gruesa, sin necesidad de mezcla o cualquier otro material húmedo. Esto permite realizar una colocación rápida y de uso inmediato. También pueden colocarse con mezcla de albañilería. En algunos casos, la junta entre adoquines se cubre de césped otorgando una imagen muy atractiva y natural. Losetas. Otra alternativa ideal para mantener la imagen verde y resolver adecuadamente los solados, son las losetas cribadas de cemento. Placas diseñadas para este fin, con nervios que dejan huecos que le permiten cubrirse con césped. El hierro de los nervios le confiere la suficiente resistencia para el transito vehicular. Según marcas, sus dimensiones comerciales son de 40 por 60 cm y su terminación es de cemento alisado. Estas losetas se utilizan tanto para grandes superficies como para definir sólo huellas que, según cada caso, pueden plantearse de 40 o de 60 centímetros de ancho.

Más variantes

En el mercado

Según el estilo de la vivienda, en el mercado pueden elegirse también variedad de losetas, cuya resistencia y estética se adecua a este tipo de senderos. Losetas de cemento de gran resistencia, con diferentes texturas, símil adoquines, símil lajas; de piedra lavada, también conocidas como de canto rodado (se comercializan en diferentes piedras y pueden realizarse diferentes combinaciones con ellas); entre otras.

También el pórfido tiene su imitación: el pétreo mediterráneo es un producto elaborado con piedras naturales de gran dureza, de similares características al pórfido natural, tanto en su capacidad decorativa como en sus características físico-mecánicas. Las piezas poseen variaciones de color al igual que la piedra natural y no requiere mantenimiento, teniendo un costo más conveniente con una terminación muy atractiva.

Los cementos alisados texturados, son otra alternativa de solados ejecutados in situ, que ofrecen la resistencia y la rugosidad necesaria para estas sendas.