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El gran vidrio

La idea de un volumen de vidrio gris responde a la intención de neutralizar la proximidad de una estación de servicio y su playón, vecinos colindantes del espacio que visitamos.

30 de octubre de 2010 a las 12:02 a. m.
Roger Berta (Especial)
El gran vidrio

El edificio se desarrolla en dos plantas. El volumen es un elemento simple y elegante en oposición al contexto, con un lenguaje cercano al diseño de objetos. Los ingresos no están al frente, sino detrás, donde se llega por una calle lateral que ordena los estacionamientos. La idea de dar la espalda a dicha arteria, responde al proyecto futuro, de incorporar un espacio expositivo y un taller de arte contemporáneo. Envolver con arte. El restaurante, en planta baja, se concibió como un espacio único, flexible, que permite el armado del salón con o sin mesas, según el evento.

Los límites verticales son la carpintería de aluminio modulada y una piel de vidrio, ambos resueltos con doble vidriado hermético en color gris.

Por otro lado, se pensó otra de las envolventes con un revestimiento de placas de melanina símil madera, terminación nogal oriental. Todas sirven de soporte, a través de rieles, a las obras de arte exhibidas regularmente en el restaurante. El cielorraso es un plano plegado que se adapta a la planta irregular, y en un punto desciende y se convierte en el fondo de la barra.

La iluminación se resuelve con artefactos lineales de aluminio, con tubos fluorescentes T5 y balastos dimerizables. Su disposición es radial y apunta a un centro determinado, próximo a la salida a la terraza. Equipar en el espacio. El piso interior –porcelanato importado de 60 por 60 cm, pulido y gris– aporta el brillo y conforma un soporte neutro para el  equipamiento.

Las mesas son laqueadas, cuadradas y una ovalada con las tapas biseladas. La silla elegida es Kartell-Silla Lizz, elaborada en policarbonato con la tecnología soplado de gas. De apariencia minimalista, su línea es cuadrada, el asiento ancho, y el respaldo ancho y bajo.

Los exhibidores –contenedores de objetos de arte y diseño, libros y curiosidades– se desarrollaron en tres módulos de aluminio y vidrio, móviles que permiten tener objetos bajo llave y otros al alcance de la mano. El único equipamiento fijo es la barra –de madera laqueada cubierta con un vidrio de 20 mm– dispuesta a manera de recibidor, en el ingreso del restaurante.

La carpintería de aluminio vincula el interior con la zona de consumo exterior, semicubierta y descubierta. La terraza, revestida con deck en piso y techo, está contenida por un muro revestido con laja San Luis, cortada largo libre, pulida y encerada. Más arriba. En cuanto a las oficinas de la planta alta, se pensaron como un gran espacio de recepción, espera y trabajo, divididas con equipamiento de guardado de archivos, uno de los requerimientos más importantes, y con divisorios de vidrio en los privados, para tener una idea de totalidad y para aportar, junto a la piel de vidrio perimetral, luminosidad en todos los ámbitos.

La sala de gerencia, aparte de ser un lugar de reunión también es un puesto de trabajo, por lo que el equipamiento responde a esta necesidad.

Se trabajó conjuntamente con el cliente, buscando una síntesis eficiente de una arquitectura que dé identidad a la obra. Acondicionado térmica y acústicamente, con atención en todos los detalles, la propuesta combina arte, diseño y gastronomía.

Ficha técnica

Ubicación: Av. La Voz de Interior s/Nº.Superficie terreno: 15.000 m2.Superficie restaurante: 100 m2.Superficie terraza: 60 m2.Superficie área de servicio restaurante: 70 m2.Superficie oficinas: 100 m2.Superficie servicios oficinas: 23 m2.Proyecto: Grupo Urban - Arqs. Lautaro Bianchi, Diego Peña, Alejandro Jurado, Carolina Salvia.Asesoramiento técnico: Arq. Camandona (iluminación), Arq. Marciante (exhibidores).Año construcción: 2009.