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Calor interior

Las bajas temperaturas intiman a pensar en cómo calefaccionar nuestros ambientes. Los sistemas centrales ofrecen diversas opciones, con ventajas y desventajas, en función de las necesidades.

18 de junio de 2011 a las 12:02 a. m.
Sara Bongiovanni (Especial)
Calor interior

En construcciones nuevas, o remodelaciones, los sistemas para calefaccionar deben preverse en la etapa de obra, especialmente si se optará por alguna de las alternativas que brindan los sistemas centrales. En ambientes ya terminados, la solución la proveen los equipos de calefacción individuales y las propuestas eléctricas, que desarrollaremos en una próxima edición.

La calefacción central puede esquematizarse en: sistemas por agua y sistemas por aire. Cada uno posee sus ventajas, algunos inconvenientes y mejor adaptación a determinados usos.

Calor por aire. La principal ventaja del calor por aire, es que aúnan en un solo sistema la calefacción y la refrigeración de los espacios, y son altamente recomendados para espacios comerciales, institucionales, administrativos, etc. Ámbitos que requerirán de refrigeración en muchos ambientes en simultáneo, durante las temporadas cálidas.

Su inconveniente es el tipo de instalación, ya que requiere de grandes tuberías -por las que circula el aire- y una superficie importante para su recorrido. Si bien pueden quedar a la vista, no siempre las resoluciones arquitectónicas lo admiten y deben ocultarse en cielorrasos o componentes especialmente diseñados. En obras de mayor envergadura, este tipo de instalación no suele ser una desventaja, pero si suele ser una complicación en las viviendas.

Por otro lado, el calor por aire suele considerarse menos confortable que el calor por agua.

Los sistemas por aire, a su vez, se clasifican en aquellos que el calor se genera por gas; por bomba de calor o por resistencia eléctrica- sistema no utilizado en nuestro país por su alto costo.

Los equipos por agua. Consisten en una caldera ubicada estratégicamente en una sala de máquinas, lavadero o debidamente protegida en el exterior, que calefacciona el agua que se distribuye por las cañerías.

Para la calefacción -así como para el uso sanitario y para calentar el agua de la piscina- se comienzan a imponer hoy los sistemas de energía solar. Opciones que logran un ahorro de hasta el 60% de energía a la hora de calefaccionar. El agua potable ingresa por los colectores solares incrementando la temperatura por medio de la radiación solar. El agua precalentada es acumulada en un boiler y desde este tanque es enviada a la caldera con una temperatura superior a la que actualmente trabaja, lo que permite disminuir el tiempo de encendido.Distribución uniforme. Uno de los sistemas más utilizados en viviendas en nuestra región es el sistema de calefacción central por radiadores.

Es una opción económica por su ahorro energético y se destaca por el confort que genera en los ambientes debido a que reparte el calor de manera uniforme. Si bien se considera que es la losa radiante el sistema que mejor asegura la distribución uniforme del calor. El sistema por radiadores funciona mediante una central térmica o caldera alimentada con gas natural o envasado, que calienta agua y la distribuye por una cañería de distribución que une la fuente con los aparatos que emanan calor.

Los radiadores pueden estar en cualquier ambiente, siendo conveniente ubicarlos cerca de las ventanas o debajo de ellas; lugar donde se produce el mayor escape de calor. El número de elementos de cada radiador y su altura resulta de un balance térmico. Este sistema permite sectorizar la temperatura en las distintas habitaciones a partir de una válvula en cada dispositivo.

Los radiadores están construidos en aluminio inyectado y de alta calidad. Son huecos y dentro de ellos circula el agua caliente.

Analizar las necesidades

La mejor elección depende de un buen análisis de la realidad: obra en construcción, remodelación o ya existente; cantidad de ambientes y superficie a calefaccionar, presupuesto disponible...

Calor radiante

Desde abajo

El piso y el zócalo radiantes son las otras opciones para distribuir el calor, generado en una caldera. El piso funciona a través de una red de tuberías de polietileno -colocadas en el contrapiso- que conducen agua caliente a baja temperatura (35º ó 40º centígrados), en forma de serpentina, siendo imprescindible prever la instalación de la cañería en la etapa de obra. Se obtiene calor homogéneo en todos los ambientes.

El sistema por zócalo radiante, garantiza un efectivo rendimiento que provee calor también a través de una cortina de aire que se expande sobre paredes y vidrios. Si bien la distribución de la temperatura no es tan regular como en el caso del piso radiante, en este caso actúa instantáneamente, ya que utiliza una cantidad mínima de agua. Su colocación es simple y es un sistema muy recomendado en remodelaciones. Son silenciosos y estéticamente discretos.