Agua calentita
En la inversión de una piscina, incide cada vez menos el costo que implica climatizarla, por lo que los grandes beneficios que brinda disfrutar el agua a la temperatura deseada invita a considerar las opciones.
La posibilidad de calefaccionar el agua de la piscina –en los natatorios al aire libre– es una alternativa cada vez más reconsiderada, básicamente para poder extender sus tiempos de uso, tanto en los horarios diarios de las temporadas cálidas, como en los meses de uso.
Las fuentes consultadas indican que un alto porcentaje de las piscinas que se construyen en la actualidad incluyen al menos las cañerías, previendo la posibilidad de sumar los equipos de calefacción. Con el calor del sol. Entre las opciones para mantener el agua climatizada, se encuentran los novedosos paneles solares, una solución ideal, ecológica y económica. Este sistema permite mantener una temperatura constante del agua entre 26 y 30 grados, desde los meses de noviembre a fines de marzo, afirman los especialistas. Para optimizar su rendimiento, se recomiendan las mantas térmicas, que evitan las pérdidas de calor durante la noche. El sistema consta de paneles que se ubican expuestos a los rayos del sol. El agua circula por los paneles, previo paso por los sistemas de filtrado, para sumar grados de temperatura y regresar a la pileta. El componente clave del sistema son los tubos de vidrio al vacío de alta tecnología que absorben no solamente los rayos solares directos, sino también el calor del medio ambiente (radiación solar difusa). Se debe disponer de espacio para su ubicación, preferentemente sobre el techo, en un lugar protegido de sombras, para aprovechar al máximo la incidencia del sol. El precio estimado, para una piscina tipo, de ocho por cuatro metros, varía entre $ 12.000 y $ 14.000, incluyendo los paneles y su instalación. Las calderas a gas. Otra solución para extender el tiempo de uso de la piscina es disponer de un sistema climatizador que se instala junto al filtro o a la bomba extractora de agua y funciona a gas, como si fuera una caldera. El sistema emplea la misma bomba circuladora del filtro. De esta manera, sólo se debe seleccionar la temperatura a la que desea mantener el agua y determinar los ciclos de filtrado. Luego, el equipo realizará automáticamente las tareas. Estos equipos, que funcionan con intercambiador de calor –serpentina– pueden elegirse nacionales o importados, y según el volumen de agua a calefaccionar: los nacionales vienen de 40 y 60 mil calorías, y los importadas desde 37.500 a 108.000 calorías, según marcas. Deben ubicarse lo más próximos posibles a los equipos de filtrado, para evitar pérdidas de calor. Se disponen en el piso y existen equipos de chapa de acero galvanizada, protegida por pintura poliéster polimerizada en horno, lo que garantiza una larga vida útil en instalaciones a la intemperie. La aislación interna y el diseño de todos sus componentes, ofrecen eficiencia térmica con bajo consumo de gas. Estos equipos son de fácil instalación y poseen un sistema de control automático de la temperatura del agua y filtrado. El precio de una caldera oscila a partir de los $ 10.000, más instalación.
Más horas, más meses El agua con la temperatura deseada extiende el tiempo de uso, tanto en el día como en el año.
Consumo de las calderas
Según su uso
Para cálculos estimados, los especialistas comparan el consumo de calefaccionar la piscina en verano con el de calefaccionar la vivienda en invierno. No obstante, su costo varía según muchísimos factores: las dimensiones del natatorio, las temperaturas de la región, el uso de mantas térmicas… Y, especialmente, si se trata de gas natural o envasado, siendo las cifras de este último tipo de consumo muy elevadas. El consumo de gas de los distintos equipos se determina por la potencia de cada calefactor, que se divide en 9.300 kilocalorías/H por m3 de gas y se multiplica por las horas diarias que funcionará. El consumo aproximado es entre 10 y 20 kilos por día, dependiendo de la cantidad de horas que funcione el equipo de calefacción. Pueden programarse para funcionar una determinada cantidad de horas por día con un timer, aunque lo recomendable es que estén en marcha un tiempo constante de dos horas diarias , señalan desde las empresas especializadas del sector.

