Acentos y efectos
Luz en espacios interiores. Las propuestas en lámparas avanzan, superando las virtudes de las tradicionales incandescentes, ya en vías de extinción.
Desde que en 1879 Thomas Alva Edison logró mantener encendida la primera bombilla incandescente, las lámparas no han tenido una evolución tan notoria como en lo que va del siglo. Será tal vez que tras la encarnizada búsqueda de reducir los consumos eléctricos sin perder las bondades de la tradicional bombilla, las empresas sorprenden año tras año con innovaciones en el rubro.Las convencionales. Las lámparas incandescentes consisten en una bombilla de vidrio rellenada con gas noble que encierra al vacío un filamento de tungsteno o wolframio calentado eléctricamente, el cual debido a su resistencia a la electricidad irradia y, consecuentemente, emite luz. De toda la energía utilizada para calentar el filamento sólo el cinco por ciento se transforma en luz.
Las lámparas incandescentes y las fluorescentes son los dos suministros de luz más comunes. Por ejemplo, en una lámpara incandescente moderna de 100 w, el filamento irradia luz cuando se calienta a una temperatura aproximada de 2.000° C. Su promedio de vida es de 1.000 horas. Estas lámparas están ya "en vías de extinción", debiendo ser totalmente erradicado su uso a partir del 2011, como parte de una política de eficiencia energética para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que provocan el cambio climático. Las halógenas. Son básicamente lámparas incandescentes pero con el agregado de gases que permiten reducir considerablemente el tamaño de la lámpara y prolongar su vida útil. Las ventajas de estas lámparas son sus dimensiones reducidas, mayor rendimiento y constancia de flujo luminoso.
Las halógenas incluyen también las lámparas de cuarzo, de una luz uniforme, muy intensa y cálida, y pueden utilizarse sólo en artefactos diseñados para tal fin. Otro grupo, dentro de las halógenas, lo constituyen las lámparas PAR 16 (dicroicas) y las halógenas de tensión de red o sea que no necesitan de un transformador y son dimmerizables un 100 por ciento.La marca Osram propone la tecnología IRC (Infra-Red Coating) para lámparas bipin, dicroicas y AR111, que reduce un 30 por ciento del consumo y prolonga la vida útil hasta 5.000 horasLuz uniforme o de acento. Para lograr una iluminación de acento o destaque, se recomiendan las dicroicas, AR 70 y AR111, ya que sus haces son más concentrados. Las lámparas AR111 del ingles" aluminium reflector" seguida por el diámetro en centímetros, tienen la característica de tener una cazoleta metálica sujetada al espejo que oculta la ampolla bipin, evitando de tal manera el encandilamiento. El haz de luz se forma únicamente por el haz reflejado, produciendo una definición de destaque excelente.
Las bipin son sólidas y fuertes. Se pueden usar en cualquier posición y tienen acabados mates y claros. La potencia varía entre los 5 w hasta los 90 w.
Las dicroicas han sido específicamente diseñadas para los altos requerimientos de los locales comerciales. El diseño compacto y distintos grados de aberturas del haz de luz, desde los 10º hasta los 60º, se combinan con una luz brillante y blanca, con una reducción de la carga térmica, gracias al reflector de luz fría, de un 66 por ciento.
También los artefactos con lámparas halógenas de cuarzo generan una luz uniforme, ideal para determinados ambientes, como el baño.Electricidad necesariaEn la actualidad casi todas las lámparas ya vienen para fuente de alimentación a 220 voltios. Las lámparas bipin, a 220 v pueden ser con zócalo G9 o encerrada en una bombilla de aspecto convencional con zócalo E27(Edison 27).Las dicroicas también pueden elegirse directas a 220 v, pero sólo con un ángulo de 35 grados, si bien no se consigue el mismo brillo que cuando la fuente de alimentación es a 12 voltios, o sea que se dispone de un transformador.FUENTE INFORMATIVA: Marco Mulassano.

