Los precios también sufrieron el temblor
El efecto negativo sobre las cotizaciones en Chicago fue inmediato, por cuanto Japón está segundo en el ranking importador de maíz y trigo estadounidense, y tercero como comprador de soja del mismo origen Leandro Gorrin.
Tal como veníamos mencionando últimamente en esta columna, los mercados agrícolas habían comenzado a perder de a poco la firmeza con la que evolucionaron en los seis meses previos, en los cuales se había llegado a tocar los máximos niveles de precios desde mediados de 2008. Una serie de factores fundamentales desfavorables y un contexto macroeconómico menos amigable fueron los que comenzaron a alterar el escenario, el cual posteriormente se vio condicionado negativamente como consecuencia del impacto que tuvieron algunos conflictos políticos desarrollados en el norte africano. La semana pasada se agregó a todo lo anterior el desenlace de un fuerte sismo en Japón y posterior tsunami, los cuales afectaron principalmente a los puertos del norte del territorio, en los cuales se concentra buena parte del arribo de buques cargados con granos y oleaginosas desde el exterior. El efecto negativo sobre las cotizaciones en Chicago fue inmediato, ya que el país asiático está segundo en el ranking importador de maíz y trigo estadounidense y tercero como comprador de su soja. Pérdidas. Incorporando esto último, los precios de los principales productos agrícolas en el mercado de referencia acumularon pérdidas de entre un 11 y un 19 por ciento en menos de dos semanas. Semejante ajuste tuvo un correlato directo en los valores de comercialización interna en nuestro país, donde la soja disponible cedió alrededor de 150 pesos en el mismo período, y algo similar ocurrió con las ofertas forward de los exportadores para el caso de los cereales. Estando tan cerca de comenzar la cosecha gruesa en estas latitudes, y habiendo mejorado las perspectivas de producción gracias a las lluvias registradas sobre todo durante el mes de febrero, parece lógico pensar que los compradores aprovecharán el actual contexto externo para empalmar los valores de la campaña vieja con los de la nueva. Esperar a que aclare. En este marco, el productor debería esperar para tomar fuertes decisiones de venta, aunque no debería dejar de aprovechar los precios vigentes si estos le ayudan a solucionar la logística en el caso del maíz, teniendo en cuenta que siguen estando muy por encima de lo presupuestado originalmente. La presión de cosecha limitará las subas internamente, pero no hay que dejar de observar que en Chicago la caída reciente podría no ser tan prolongada. Más allá del impacto inmediato que tuvo el terremoto en Japón, lo cierto es que el gobierno nipón inmediatamente aplicó medidas para apuntalar su economía, relativizando el temor respecto de una posible contracción de la demanda. Es posible que las importaciones de ese país a lo largo del presente ciclo tengan que compensar necesariamente las pérdidas de la producción local, abriendo un panorama más favorable para los oferentes.
*Analista de mercado de fyo.com [email protected]

