La volatilidad marca el rumbo
El terremoto, el tsunami y la posterior crisis nuclear en Japón constituyen un factor netamente bajista para la economía mundial, cuyo impacto aún es difícil de calibrar. Damián Morais.
El precio de los productos lácteos en el mercado internacional se ubicó a principios de marzo en los niveles máximos históricos, reflejo de una demanda internacional sostenida, que logra cubrirse con esfuerzos cada vez mayores de los productores, en una relación con una demanda-oferta cada vez más tensa. Sin embargo, en el remate de Fonterra de mediados de ese mes los precios, que venían escalando muy fuertemente desde diciembre, registraron una baja de un 11 por ciento, mostrando una alta volatilidad, por varios factores de incertidumbre que se han sumado en las últimas semanas en el contexto global. Por un lado, el terremoto, tsunami y posterior crisis nuclear en Japón constituyen un factor netamente bajista para la economía mundial, cuyo impacto aún es difícil de calibrar. La información hoy indica que se están registrando en Japón niveles de radiación alarmantes en algunos alimentos, lácteos incluidos, lo que puede derivar en una crisis alimentaria impredecible en ese país.Por otro lado, estamos viviendo la inestabilidad política que afecta a las naciones árabes, en particular a las del norte de África, especialmente Libia, lo que implica un fuerte sacudón en el escenario global, también difícil de valorar. Esta situación puede tener mayor incidencia en el mercado lácteo que la crisis de Japón. Es que los países árabes, además de ser grandes productores de petróleo, son también grandes importadores de alimentos, lácteos sobre todo. Ranking. Japón no es un mercado importante para los lácteos argentinos; se ubica recién en el quinto puesto de los destinos de quesos y en la misma posición para lo que se conoce como otros lácteos, sueros o proteínas. El monto total de las exportaciones lácteas a Japón en los dos primeros meses del año alcanzó los cinco millones de dólares, sobre un total de 215 millones. En el caso de los países árabes es más importante, porque representan más del 30 por ciento del destino exportador de los lácteos argentinos. La incertidumbre política no suele ser aliada del buen funcionamiento de los mercados, por lo que este escenario puede resultar depresivo para los precios en el corto plazo, pero se sabe que para lograr la estabilidad política, cualquier régimen, de cualquier signo político, debe garantizar la provisión de alimentos a su pueblo. Si el precio del petróleo se mantiene firme, los países productores mantendrán su poder de compra y por lo tanto la demanda.El otro gran protagonista será China. Según el Usda (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos), el gigante asiático importará este año 400 mil toneladas de leche en polvo entera, casi el triple de lo que compraba hace un par de años. El crecimiento de la demanda china es impulsado por varios factores: una población en expansión –que experimenta un sostenido incremento en su ingreso disponible–, escasa oferta doméstica y la desconfianza de la población china sobre su propia oferta local de leche, a raíz de la crisis por la contaminación con melamina.El Usda estima que la demanda china de leche en polvo entera continuará firme en el futuro. También están creciendo las importaciones de leche en polvo descremada, a una impactante tasa de 22 por ciento anual en los últimos cinco años, previéndose que alcancen las 100 mil toneladas este año. Es una de las tendencias clave del mercado lácteo internacional, netamente alcista, por cierto. ¿Y las exportaciones? Desde la oferta, las exportaciones de leche en polvo entera de Nueva Zelanda, Estados Unidos y Argentina crecerán, pero no lo suficiente como para compensar la proyectada caída en las exportaciones europeas del producto. Menos para cubrir la explosiva demanda china. En consecuencia, se prevé que los precios de la leche en polvo entera realizarán en este 2011 un precio promedio interesante.Esto debiera estimular más las exportaciones argentinas, que se van a encontrar con un año récord en producción primaria, pero con serios problemas de infraestructura para procesar de manera inmediata este crecimiento.

