¿Stock por debajo de 50 millones?
Se proyecta para la primera vacunación de este año un stock ganadero inferior a 50 millones de cabezas. Ignacio Iriarte.
La caída en el número de terneros, según la segunda vacunación de 2009, no ha sido pareja: resulta muy fuerte en la zona pampeana, que es donde se dan siempre los índices más altos de procreo en el país, y son más moderadas en el NOA y el NEA, en cuyas provincias el porcentaje de marcación en la mayoría de los casos no supera el 50 por ciento.
Con respecto al año anterior, en Buenos Aires hay 20 por ciento menos de terneros y en La Pampa un 32 por ciento menos. En Santa Fe, muy afectada en su área norte, se encontraron 19,8 por ciento menos terneros, y en Córdoba un 16 por ciento.
En Entre Ríos cae casi un 20 por ciento, pero en el Chaco baja a 16,2 por ciento; en Santiago del Estero cae un 12 por ciento, en Corrientes un 10 por ciento y en Formosa a sólo un 3,6 por ciento.
Llama la atención el hecho de que el número de vacas cae en dos años un 19,3 por ciento en Buenos Aires y La Pampa, provincias que registran la marcación porcentual más alta del país, y cae sólo un cinco por ciento en el conjunto de Corrientes, Santiago del Estero, Chaco, Formosa y Salta.
En números absolutos, puede decirse que la merma en el número de terneros en el último año (1,76 millón de cabezas) es muy inferior a todo lo pronosticado, pero la caída en la categoría vacas (1,85 millón) supera a lo que se esperaba. Llama la atención también que en la segunda campaña de 2008 la relación ternero/vaca era del 60,5 por ciento y que en la segunda de 2009 ese índice haya caído sólo a 57,2 por ciento, cuando la percepción general es que la fuerte caída en la preñez tendría que haber originado una relación ternero/vaca mucho más baja.
En función de las altas faenas que se dieron en los últimos meses del año pasado, y en función de la pobre parición registrada en los últimos meses, se proyecta para la primera vacunación de 2010 un stock ganadero por debajo de los 50 millones de cabezas.
De liquidar a retener. Acá, y en todas partes del mundo, los ganaderos cambian su actitud y pasan de la liquidación a la retención, o viceversa, después de un período de seis meses a un año de mejora de precios y de mejoras en las expectativas. Hoy por hoy, en un marco de precios excelentes, lo que todavía prevalece es la incertidumbre.
La mayoría de los criadores medianos y pequeños vienen de tres años de bajos precios, gastos extraordinarios, endeudamiento y pérdida de mejoras, y hoy no están en condiciones de repoblar sus campos con vientres que valen entre 1.800 y 2.300 pesos; la poca oferta de esta categoría -que es la más numerosa en el stock, pero la que menos se comercializa en términos relativos-, es llevada por inversores ajenos al sector, que se benefician por otro lado con la baja en los alquileres y pastajes.
Hoy hay interés por poblar, pero este interés es superado por la enorme cantidad de campos vacíos que han quedado después de la seca y los K. En el segundo semestre del año, después de haber vendido buena parte del destete o del refugo a estos nuevos precios, y habiéndose comercializado gran parte de la formidable cosecha gruesa, se desencadenará más francamente la retención.
La mayoría de los criadores intentará recomponer los rodeos con dos factores en contra: el menor número de terneras a destetar, y el envejecimiento de los rodeos; una parte importante de la pérdida reciente de vientres se dio por una reposición inferior al refugo. La necesidad de reposición aumenta exponencialmente cuando el criador deja que la edad promedio del rodeo se incremente. Con un punto de partida muy bajo (50 millones de cabezas o menos), lo que crezca el stock de acá en más será a expensas de la faena o aumentando el número de terneros nacidos.
*Analista del mercado ganadero y de carnes