Temas del día:

Cinco años para ganar una carrera

Apuesta: según la AAPP, por cada kilo que aumente el consumo habrá que invertir 100 millones de dólares.

08 de octubre de 2010 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Cinco años para ganar una carrera

Los productores de cerdos están frente al desafío de aprovechar el bache. Por delante se perfilan por lo menos cinco años con déficit de oferta vacuna, a la espera de una potencial recuperación del stock bovino nacional. El sostenido aumento en el consumo interno de carnes de pollo y de cerdo –mientras cae el de carne vacuna desde los altos niveles alcanzados en los años recientes– es una señal sobre la que ya toman debida nota en las diferentes cadenas.Los números están sobre la mesa: por cada kilo de carne de cerdo para abastecer el consumo interno, destinados a sustituir el faltante de los tradicionales "bifes", las granjas en su conjunto deberían invertir alrededor de 100 millones de dólares (400 millones de pesos). "Si se está hablando de 25 kilos de disminución de consumo de carne vacuna al que habría que sustituir con otras carnes, las inversiones necesarias en producción porcina deberían alcanzar los 2.500 a tres mil millones de dólares", analizó ante La Voz del Campo Carlos Di Sandro, presidente del consorcio de productores Pormag y vicepresidente de la Asociación Argentina de Productores de Porcinos (AAPP).La producción de carne porcina en el país, en relación con la vacuna, es infinitamente menor. La consecuencia es que una reacción del consumo provoca un lógico ajuste hacia arriba en los precios. Tiempo y dinero. ¿Qué va a ocurrir con el sector porcino? En la AAPP prevén que, lentamente, la actividad va a ir escalando posiciones. Pero no de un día para el otro. Hay un ciclo biológico de por medio y tomar la decisión de un aumento productivo recién se expresaría en el mercado dentro de un año y medio a dos. Es necesario contar con instalaciones, y colocar una madre para obtener un capón (animal terminado de 100 kilos) ese ciclo demanda, como mínimo, un año.La actividad ya venía en ascenso, pero los incrementos necesarios para sustituir un kilo de carne vacuna son muy fuertes y requieren de mucha inversión.Se trata, además, de un negocio en el que no se puede entrar y salir con facilidad. Con lo cual, esa inversión la deciden quienes ya están en la cadena. El resto, si analiza los riesgos, optaría por excluirse.Según Di Sandro, las inversiones tienen razonabilidad si se tiene en cuenta que en Europa el consumo de carne porcina está por encima de los 50 kilos por habitante, mientras que en la Argentina se sitúa por debajo de 10. Entonces, aumentar 15 a 20 kilos sería posible, "con mucho tiempo e inversión". Para los productores, el momento es bueno, pero el horizonte no está claro. Aunque hubiera disponibilidad de financiamiento, el foco de incertidumbre está puesto sobre la política de precios y el abanico de intervenciones del Gobierno nacional sobre los mercados de los agroalimentos. Entre los porcicultores se argumenta que estos mercados se autorregulan con la oferta y la demanda, funcionan bien de este modo y, en tal marco, pueden expandirse las inversiones. Lo cual no quita que se tracen acuerdos con el Gobierno (por ejemplo, una cuota de mercadería a un determinado precio a cambio de apoyo crediticio para incrementar la producción). No todo lo tienen que poner los privados, razonan.En el caso de los pagos oficiales para compensar el precio del maíz fueron a cambio de regular el precio de la carne; el mecanismo fue utilizado de manera desprolija (los desembolsos no tuvieron plazos regulares) y se desactivó de un día para el otro. La estrategia de Pormag. Con 17 años de vigencia y unas 25 mil cerdas en sus criaderos, el consorcio Porcino Magro (Pormag) comercializa por encima del 20 por ciento del consumo nacional. Está integrado por productores de Córdoba (contiene más de la mitad de esas existencias), Santa Fe, Buenos Aires y San Luis. El grupo negocia en bloque con los frigoríficos tanto los precios como las entregas semanales bajo estándares de calidad y volúmenes.En números gruesos, en el país se faenan 3,5 millones de cabezas por año. Si ese stock se toma linealmente como la producción en criaderos eficientes (24-25 lechones por madre/año), la dotación nacional de hembras estaría alrededor de las 150 mil. Las existencias reales son mayores a ese número, porque también deben computarse los criaderos menos intensivos, de autoconsumo, o que cuentan con cerdas con productividades menores. La estrategia del negocio promovida por la AAPP está basada en producciones intensivas y eficientes, que demandan inversiones entre cuatro mil y seis mil dólares por madre. Dentro de este esquema es que se calculan inversiones por 90-100 millones de dólares por cada kilo de incremento en el consumo nacional.

¿A qué tasa podría crecer la producción en un escenario más “pro mercado”? “Deberíamos hablar de un mínimo de un 10 por ciento anual, para ganarle al ritmo de crecimiento de la población. Pero es muy duro a base simplemente de reinversión de utilidad”, señala Di Sandro.

Empresarios del sector avícola, que intentaron ingresar al rubro porcino, cuando vieron los niveles de inversión se asustaron. Son tres veces y media a cuatro veces mayores que en el sector avícola.

Se atiende en Buenos Aires. Hasta aquí, la capacidad instalada de faena ha respondido en línea con la producción. Pero, frente a una perspectiva de crecimiento, se requeriría un avance de la industria.

En Córdoba ha quedado sólo un par de plantas de faena. Frigoríficos de punta, como La Catedral (Río Cuarto) o San Carlos (Los Surgentes) dejaron de operar. Están vigentes con capacidad y nivel tecnológico las de La Piamontesa, en Brinckmann, y Justiniano Posse, operada por la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). Pero estos casi no faenen para terceros.

En el caso de Pormag, entrega casi el 95 por ciento de sus animales a la industria radicada en Buenos Aires, donde está concentrada la mayor parte de la torta del consumo. En este proceso, afloran sobre costos porque parte de los cerdos producidos en Córdoba se faenan en Buenos Aires y, luego, los cortes vuelven para su distribución minorista.

¿Es factible invertir en algún nuevo frigorífico para cerdos en Córdoba? Según Di Sandro, más que invertir en una determinada zona, hay que invertir en la Argentina. Porque los niveles de consumo de Córdoba quizá no darían para una planta importante.

Más de Agro - Ganadería